Por Victor Robi
El Movistar Arena de Madrid acogió una nueva visita de Morat en una cita promovida por Iglesias Entertainment. El grupo colombiano presentó un espectáculo centrado en los grandes éxitos de su carrera y en las canciones más recientes de su repertorio, ante un recinto que respondió desde el inicio acompañando cada tema de principio a fin.
La actuación comenzó a las 20:10 horas con una introducción audiovisual que repasó diferentes momentos de la trayectoria de la banda mediante imágenes, recuerdos y mensajes proyectados en las pantallas. Con ese telón de fondo, Morat abrió el concierto con Llamada perdida, seguida de Amor con hielo y Me toca a mí, estableciendo desde los primeros minutos el tono de una noche marcada por la alternancia entre nuevos lanzamientos y canciones ya consolidadas en su catálogo.
El primer tramo del concierto continuó con Eclipse solar, No hay más que hablar, Segundos platos, Cuando nadie ve y Ya es mañana, dentro de una puesta en escena dinámica que mantuvo pocos tiempos muertos y apostó por la continuidad entre canciones. A lo largo de la noche, los recursos visuales tuvieron un papel destacado, especialmente durante la proyección de fotografías y recuerdos del primer concierto que el grupo ofreció en Madrid, un guiño a la relación que la banda ha construido con el público español durante la última década.
Temas como Primeras veces, No se va y Antes de los 30 marcaron uno de los bloques más celebrados de la actuación. Fue precisamente entonces cuando los integrantes abandonaron el escenario principal para situarse en una plataforma ubicada en el centro de la pista. Desde allí interpretaron varias canciones en un formato más cercano, entre ellas Mi suerte, acercando el espectáculo a los asistentes de las zonas más alejadas del recinto.
Otro de los momentos destacados llegó con Cuánto me duele, canción elegida por votación de los seguidores. Las pulseras luminosas repartidas entre el público permitieron crear diferentes combinaciones de colores sincronizadas con la música, generando uno de los efectos visuales más llamativos de la noche y reforzando la participación de los asistentes en el desarrollo del espectáculo.
En la recta final, Morat encadenó buena parte de sus canciones más reconocidas con Dos mil algo, Desastre natural, Lo poco que yo quiero, Debí suponerlo, Cómo te atreves, Faltas tú y Besos en guerra, antes de cerrar el bloque principal con Vuelvo a ti, que dejó al público a la espera del habitual regreso para los bises.
La banda volvió al escenario pocos minutos después para interpretar A dónde vamos, Me mata y 506, poniendo fin a una actuación que sirvió para repasar prácticamente todas las etapas de su trayectoria. Con un repertorio de veinticinco canciones, una producción concebida para reforzar la conexión con el público y un cancionero repleto de éxitos que varias generaciones han convertido en propios, Morat volvió a demostrar en Madrid por qué ocupa un lugar privilegiado dentro del pop en español. La respuesta del Movistar Arena durante más de dos horas confirmó el alcance de un fenómeno que, lejos de agotarse, sigue consolidando al cuarteto colombiano como uno de los principales referentes y uno de los indiscutibles reyes del pop latino contemporáneo.





