Por Victor Robi
Una vez más, el ciclo Mad Psych Fest volvió a demostrar su buen criterio programando una de esas bandas que entienden el rock pesado como una cuestión de contundencia, actitud y canciones. Los texanos Duel aterrizaron en Madrid para ofrecer una descarga sin concesiones, una de esas actuaciones que no necesitan grandes artificios para dejar huella.
Desde los primeros compases de Pyro y Chaos Reigns quedó claro que la noche iba a desarrollarse bajo una única premisa: no dar respiro. El cuarteto salió decidido a imponer su ley a base de riffs musculosos, ritmos aplastantes y una energía desbordante que convirtió la sala en una auténtica caldera desde el primer minuto.
Sin apenas pausas entre canciones, Duel fueron construyendo un concierto de intensidad creciente. Heart of Darkness y Tigers of Destruction terminaron de poner en marcha la maquinaria pesada, mostrando a una banda compacta, precisa y plenamente consciente de la potencia de su repertorio. La sensación era la de asistir al avance imparable de una apisonadora que no tenía intención de levantar el pie del acelerador.
Lejos de buscar protagonismo entre tema y tema, los texanos optaron por una comunicación mínima con el público. No hicieron falta largas presentaciones ni discursos innecesarios. Duel se dedicaron a tocar, dejando que las canciones hablasen por sí solas. Una decisión que funcionó a la perfección, especialmente cuando piezas como Anchor y Blood On The Claw encontraron una respuesta cada vez más entusiasta por parte de una audiencia que fue entregándose progresivamente a la propuesta de la banda.
A medida que avanzaba el concierto, la conexión entre escenario y público no dejó de crecer. La contundencia de la formación texana encontraba réplica en una sala cada vez más animada, completamente absorbida por la fuerza de unas composiciones que en directo adquieren una dimensión todavía mayor.
Sin embargo, fue en el último tramo cuando Duel terminaron de desatar toda la tormenta. Fallacy y Fears of the Dead elevaron aún más la temperatura antes de dar paso a una espectacular Bite Back! , posiblemente uno de los momentos culminantes de toda la actuación. La penúltima canción de la noche sonó sencillamente enorme, desatando una de las respuestas más efusivas del público y confirmando el excelente estado de forma de la banda.
El cierre con Locked Outside puso el broche definitivo a una actuación demoledora. Una hora larga de hard rock abrasador, ejecutado con la seguridad y la autoridad de una formación que lleva años perfeccionando su sonido sobre los escenarios de medio mundo.
Cuando las luces volvieron a encenderse, la sensación era inequívoca. Duel habían vuelto a demostrar por qué son una de las propuestas más fiables del rock pesado actual. Un concierto sin tregua, sin relleno y sin fisuras que dejó tras de sí la impresión de que una auténtica apisonadora acababa de pasar por encima de la sala. Una nueva victoria para los texanos y otra noche para el recuerdo dentro de la programación de Mad Psych Fest.





