Crónica: Mercedes Márquez / Fotos: Sergio García Lavilla
Gira presentación del tercer disco de la banda suiza, Everything (2026), liderada por Janine Cathrein, grabado en las montañas de Flims, en las que durante semanas, la banda vivió y se inspiró en los sonidos naturales.
La banda se mueve en un Pop-Folk con toque de pop de cámara y Krautrock, todo ello endulzado con la voz de Janine, acompañanada por su hermana Vera (violín, guitarra), Silvan Schmid (batería), Pascal Eugster (bajo) y Ramon Ziegler (teclados).
La cita es en la Sala Changó de la mano de Houston Party con algo más de media entrada (domingo de primavera en la capital), que fue entrando con mucha tranquilidad, apurando al inicio del concierto, cosa que provocó que a la telonera estuviéramos apenas una veintena de personas.
Para presentar a la telonera, Janine Cathrein, salió al escenario dándonos las gracias por entrar pronto y ver a la artista suiza Mel D, que los acompaña en la gira por Europa. Las composiciones de la suiza, depuradas, parecen casi minimalistas, pero a menudo tienen un toque caprichoso, pequeñas piezas de mosaico, insignificantes por sí solas, se unen para crear una imagen tierna con contornos suaves. Con solamente una guitarra y sin banda soporte, temas como Soft, Lonely Fighter, Pigeon, We Win o Bring The Witches Back, con la que se bajó y cantó entre el público, engancharon a los presentes que disfrutamos de una voz espectacular y un sonido folk muy embriagador.

Orbit se encargaba de abrir el concierto, o mas bien, la experiencia musical que nos esperaba. Tema creado para el cine y que desde el inicio, pesado, lento va cogiendo ritmo a base de violines y percusión, mientras la voz de Janine, a la vez poderosa y frágil, a veces casi andrógina, va subiendo y se convierte en la protagonista del tema. Glue arranca con el tempo jazz del piano que nos introduce en una melancólica balada, en la que Janine nos habla de su abuela con demencia mientras nos habla del estado lamentable del mundo y la inacción de la gente. Con la más folky Blurry/Superpower cerraban el trio inicial, en un tono más luminoso, donde Vera exprimía las cuerdas en soberbios solos, acompañados en los coros por la banda al completo.

Con The Dragon, Janine nos explicó cómo compuso el tema, tras perderse en el bosque tras la muerte de su padre, eligiendo seguir adelante y no morir devorada por sus fauces, lo que te consume también te forja. Musicalmente, es como si la música misma despertara de un largo letargo, con un tema de cuerdas que te conmueve profundamente, meciéndose como abetos en medio de una tormenta.

Con Not a Man, Not a Woman, la última canción, una suave y etérea chanson, se despiden agrupándose alrededor de la guitarra de Janine. Oportunidades perdidas, arrepentimiento y, en última instancia, esperanza, es el mensaje con el que BSD se despide entre aplausos.
Sencillamente……una delicia de concierto.





