Crónica: Mercedes Márquez / Fotos: Sergio García Lavilla

 

The Long Ryders fueron una banda legendaria a mediados de los 80, donde sus albumes (Native Son, State of Our Union, Two-Fisted Tales) formaron parte de la oleada de bandas de Cow-Punk como Jason and the Scorchers, Green on Red, Rank and File y The Beat Farmers, que entusiasmaron al público universitario, alejado de la música country comercial.

Formada por Sid Griffin y Stephen McCarthy en las voces y la guitarra; Des Brewer en el bajo (más tarde sustituido por Tom Stevens) y Greg Sowders en la batería, se tomaron un largo descanso de 32 años hasta 2019 donde publicaron Psychedelic Country Soul.

Tras la muerte del bajista en 2021, el grupo lo suplió con Murry Hammond (Old 97’s), publicando American Primitive (2024) y el último trabajo de la banda con el que están girando por todo el mundo High Noon Hymns (2026).

Dentro del ciclo Beeweek y englobado en la gira nacional que HearthofGold ha agendado para los californianos, la cita en la capital era en la Sala Copérnico, cercanos al Sold Out y con seguidores esperando en la puerta a fin de situarse lo más cerca posible de sus ídolos de juventud.

Sin teloneros, la espera se usaba para comentar los conciertos que estaban por venir, Festivales y anécdotas de pasadas noches de los Long Ryders en la capital (frecuentada habitualmente por estas leyendas del cow punk).

Con la sala prácticamente llena se apagaron las luces para dar paso a la intro Know your Rights de los sempiternos The Clash que calentaba motores. Final Wild Song era la encargada de abrir fuego, de su primer trabajo Native Songs (1984), sonaba tan bien como antaño, desatando la locura entre un público con muchos conciertos a sus espaldas. El folk rock de You dont Know whats Right nos terminaba de transportar a la California de los 70s donde la Ruta 66 era la arteria principal de la música americana, riffs made in Nashville.

La vibrante How Do You Want to Be Loved, celebra un amor duradero en una declaración de intenciones en el primer tema de su último trabajo (Sé que ya no somos tan jóvenes como antes, pero ahora más que nunca eres mi mundo) en el que vamos apreciando que el ritmo baja con respecto a sus temas primigenios (cosas de la edad) sonando más maduros.

Los Long Ryders de los 80 eran famosos por su estilo desenfadados, sugerían que la espontaneidad era parte de su autenticidad. Su pasión y entusiasmo los llevaban a salirse de lo convencional. Tocar una nota equivocada, romper una cuerda, olvidar la letra, etc., demostraban su pasión, que pudimos ver en temas como Ivory Tower, State of my Union, I Had a Dream.

Con la Rickenbacker de 12 cuerdas Sid Griffin es un maestro, deleitándonos con temas de su último trabajo A Hymn for the City of Angels, la cover de NRBQ en I Want you Bad o en A Sticht in Time con Murray a las voces, mientras se subía a la plataforma con la experta batería de Greg Sowders que marcó el tempo de todo el concierto.

Tras Lights of Downtown se despedían del público que pedía alguna más (los bises de siempre) que fueron recompensados con la cover de Bob Dylan Forever Young con Griffin a la mandolina, que parecía de juguete entre sus manos, pero que le dio un toque especial al tema……mientras al unísono coreábamos el estribillo, tal vez deseando que el tiempo no pasara.

Final con la mítica Looking for Lewis and Clark alargada mientras nos pedían que repitiésemos el estribillo a la vez que se acercaba lo máximo al borde (esperando que bajase entre el público).

Si eres un melómano y te gustan bandas 70s del entorno de Byrds, Bob Dylan con un toque a los The Clash, no puedes dejar de escuchar a los padres del Rock Americano.