Crónica: Mercedes Márquez / Fotos: Sergio García Lavilla

 

Desde la Vevey en Suiza, llega a Madrid el quinteto Fomies (juego de palabras entre «foamie» -tabla de surf- y «homies» -amigos) presentándonos su sexto trabajo Liminality (2025), donde la banda ha evolucionado hacia el psych rock, sin perder esas guitarras garajeras de sus anteriores trabajos.

El quinteto suizo navega en los sonidos surf-punk, garage, Krautrock y neo-psicodelia, y son reconocidos a nivel europeo, por sus directos explosivos y llenos de energía, con muchísimo fuzz que hacen recordar a los increíbles King Gizzard, Osees o Psychedelic Porn Crumpets

La cita es en la Sala Clamores, de la mano de Last Tour, un domingo por la tarde que, una vez que empieza el buen tiempo, es un gran hándicap a la hora conseguir atraer al público. A la hora de apertura no había nadie en la entrada, solamente el grupo charlando mientras fumaban, comentando el día anterior en el Psych Fest de Barcelona, donde dieron uno de los mejores conciertos con stage diving, pogos,…..

La cita se retrasó ligeramente esperando que los últimos rezagados llegasen a la sala, que presentaba algo más de media entrada (algo más de 100 personas), mientras la banda apuraba sus vermouths y cervezas.

El escenario se quedaba pequeño para el quinteto suizo, que puso la batería de Laurent al frente (tipo COFFIN o Osees) mientras los teclados de Patrick estaban en retaguardia, flanqueados ambos por las guitarras y el bajo de Jacob Atkinson, sumergidos en unas luces psicodélicas y el humo habitual.

Desde el primer acorde de The Onion Man se intuía que iba a ser una descarga de guitarras y mucho fuzz, con distorsiones que invitaban al head banging. Turno para Reflections, que nos impacta con su ritmo Funky, una versión fuzz stoner de Janes Addiction, mientras el público va entrando en calor (algo parado al principio).

En apenas una hora hicieron un recorrido por su último trabajo, donde no faltaron los temas más Gizzard como el trip/krautrock de The Pull, la Funky y relajada Blurred Sight que fluye a través de tus oídos, mientras que Happyness Relay simplemente avanza, aunque no termina de explotar.

Colossus I genera una constante inquietud con sus líneas de bajo nerviosas, pero lo compensa con voces melódicas y envolventes que parecen estar en las nubes, mientras la segunda parte, sin embargo, avanza con mucha más energía, directa y sirviendo de gasolina al público.

Llegamos al final sin que antes nos obsequiasen con un par de temas de bises, que cerraron una noche de psicodelia y surf punk de un gran nivel, tanto sonoro como visual.

La banda suiza ofrece casi siempre un sonido fuzz/psicodélico muy entretenido, con algunos pequeños fallos ocasionales, pero que no restan valor a la experiencia general. Cuando distorsionan, lo hacen con verdadera fuerza y ​​potencia, en resumen son una pasada, vibrantes, hipnóticos y potentes.

Si te gustan grupos como Osees, Psychedelic, King Gizzard, Black Sabbath (primeros discos), Orb, TY Segall no puedes perdértelos en directo.