Crónica: Mercedes Márquez / Fotos: Sergio García Lavilla

 

Comienza el ciclo Sound Isidro, celebrando su duodécima edición, que reúne en una amplia programación, a más de 100 artistas nacionales e internacionales de música emergente en su hábitat natural, las salas de conciertos de Madrid.

Empezamos con los australianos The Dharma Chain, afincados en Berlin desde 2022, que están a punto de lanzar su segundo trabajo bajo el sello español de Spinda Records, que llevará por título Some Kind of Pure State (a punto de salir a la luz) en una mezcla hipnótica de neopsicodelia, shoegaze (Slowdive o Ride) y post-punk (EXEC y A Place To Bury Strangers).

La cita es en la Sala Siroco de la mano de Sound Isidro y Espinda Records, con un lleno casi total (200 personas) donde nos iban a presentar temas de su nuevo trabajo, que saldrá a la luz el 5 de junio.

Tras la prueba de sonido y compartir un rato con los fans firmando algún disco (cosa que se agradece y que se ha ido perdiendo como habito por parte de las bandas), salían al escenario el cuarteto integrado por Amanda McGrath (voz/guitarra), Benjamin Rompotis (voz/guitarra), Giulia Piras (bajo) y Aidan Stewart (batería).

Primeros acordes con Inside a New que nos sumergen dentro de una atmósfera cautivadora, emulando las películas de David Lynch, entre sonidos de syntes y guitarras con reverb.

El bajo de Giulia al frente de la banda, nos introducía en Red Red Red (ultimo sencillo) potentes ritmos krautrock, con guitarras abrasivas y tensión post punk industrial. Tras dos temas del nuevo disco llegaba la hipnótica y cautivadora His Head que se inspira sonoramente en bandas como Goat y Fuzz, la distorsión de guitarra al estilo de Daniel Ash, lamentos melancólicos y voces reverberantes de Amanda y Benjamin nos meten de lleno en el universo Dharma Chain.

El concierto iba cogiendo ritmo a medida que Amanda iba tomando protagonismo con la guitarra y los synthes, con adelanto en directo de temas de su próximo trabajo (se notaba como Aidan marcaba los tiempos a Amanda) como fueron Borderline o Into the Night, en los que se observa una evolución más industrial manteniendo la energía psicodélica cruda, que los ha hecho un hueco en el panorama musical europeo.

Crossover, YSHK, Riders y See Through, de su anterior trabajo, se encargaban de ir cerrando la noche, donde se fusionaban el rock psicodélico, neofolk, garage y shoegaze, (Nowhere 2022) que hacían las delicias de un público muy heterogéneo, que incluía a muchos compatriotas con seguidores de The Brian Jonestown Massacre y My Bloody Valentine.

Pese al calor que se iba adueñando de la sala (las cervezas caían rápidamente pasándole una a Benjamin desde el público), aún quedó tiempo para un tema en el bis que cerró una noche donde vimos un equilibrio entre el caos y la calma.

Estamos ante la evolución y transformación de una banda, que partiendo de sonidos afines a la psicodelia de los 60s, ha sabido empaparse del Kraufrock berlines, dándole un toque más denso al dream pop que ha marcado el panorama del Shoegaze europeo.

Altamente recomendables, con un directo inmersivo y muy, pero que muy, adictivo.