Fotos: Sergio García Lavilla / Crónica: Mercedes Márquez
Concierto perteneciente a la gira de las argentinas Pacífica, presentando su segundo trabajo de estudio que lleva por título In Your Face! (2025), mostrando una apertura natural hacia ritmos pop más luminosos, grooves bailables y ganchos melódicos extremadamente contagiosos, con un carácter más autobiográfico que su anterior trabajo.
En un panorama musical cada vez más fragmentado por los algoritmos, la historia de Pacifica parece rescatada de la época dorada del rock alternativo, aunque con las herramientas de la era digital. Formado en Buenos Aires por Inés Adam (voz principal y guitarra) y Martina Nintzel (bajo y coros), el dúo argentino nació del impulso rabioso del confinamiento pandémico.
La cita era en la sala Changó de la mano de Houston Party sin teloneros (MaiteQuiero en otros shows en la península) con una temprana apertura (casi hora y media antes del inicio) que hizo la espera algo larga mientras iban entrando los fans (desde padres con hijas hasta puretas más clásicos) que rozaban el aforo completo (la parte de arriba no se llenó).
Cuando las luces cayeron, Pacifica saltó a escena con una soltura aplastante, transformando instantáneamente el espacio en una auténtica sala de ensayo bonaerense a gran escala. Sin rodeos ni artificios, el show arrancó con la pulsante Mine, corte perteneciente a su último LP donde la pegada rítmica y la rasgada voz de Inés Adam conectaron al instante con el público. Sin dar espacio al aliento, encadenaron Let Me Have This y Away, dos trallazos donde los ritmos de guitarra y las líneas de bajo distorsionado de Martina hicieron retumbar la estructura de la sala. Con una complicidad absoluta sin parar de moverse iban metiéndose al público en el bolsillo, sus miradas constantes, la forma en que comparten el pie de micro para los coros y su soltura sobre las tablas contagian un entusiasmo magnético.
Tras la descarga inicial, la banda bajó levemente las revoluciones para dar paso a pasajes más melódicos con Change Your Mind y la envolvente Silent Affection, evidenciando la versatilidad técnica de la pareja y la riqueza textural que ha alcanzado su propuesta en vivo. Cuando comentaron que comida era típica de Madrid, no esperábamos que dijeran Hamburguesas, pero el misterio tardó poco en resolverse, tras unos acordes de intriga, la banda arrancó con los primeros compases de la cover de Carolina Durante que lleva por título Hamburguesas (locura total).
Con el público completamente entregado, el dúo retomó su repertorio propio enlazando una ráfaga ininterrumpida de himnos garajeros que les han dado popularidad como Misled, Fixer Upper, What You Doing y la pegadiza Indie Boyz más popera y cantada por Inés. Antes de retirarse para el habitual descanso y cambio de vestuario, la banda guardaba un as bajo la manga con Las de la intuición cover de Shakira, con la presencia de MaiteQuiero (estando no hizo de telonera).
El regreso de Pacifica para el bis no decepcionó, iniciando la recta final con la atmósfera oscura y densa de Closer, enganchándola rápidamente con Anita, una de las composiciones más queridas y emblemáticas de su primer álbum, demostrando que este tema se ha convertido en un auténtico himno generacional.
Sorprendieron nuevamente al público al abordar Broken Rose, canción original de la artista japonesa Anna Tsuchiya (famosa por el anime NANA), un homenaje a sus influencias más diversas que sirvió como preludio para presentar un regalo exclusivo, la interpretación de Inside Thoughts, un tema inédito que apunta hacia el futuro sonoro de la formación con estructuras más complejas y refinadas.
El tramo de cierre alcanzó cotas máximas de emotividad cuando sonó With or Without You, la primera canción original que compusieron juntas y el tema que dio inicio a toda esta aventura. Acto seguido, la potencia de Don’t Blame Me puso a bailar a toda la sala, pero lo mejor estaba por llegar, ya que sin estar en el setlist, Inés y Martina anunciaron que tocarían Anita por segunda vez en la noche, sin embargo, la ejecución no tendría nada de convencional. De forma espontánea, invitaron a todas las chicas del público a subir al escenario para acompañarlas en el último tema y, en cuestión de segundos, la tarima de la Sala Changó se vio invadida por decenas de fans que saltaron, cantaron y abrazaron a la banda entre risas, mientras la guitarra y el bajo continuaban ardiendo bajo los focos.
Pacifica cerró su actuación en Madrid no solo firmando un concierto técnicamente impecable y repleto de actitud, sino demostrando que el rock independiente sigue vivo cuando es capaz de derribar las barreras entre el escenario y la audiencia.





