Crónica: Víctor Robi

 

Ayer asistimos a una nueva doble cita organizada por el sello catalán Aloud Music, una de esas discográficas independientes que merece la pena seguir de cerca por la calidad y personalidad de las bandas que reúne en su catálogo. Un rápido vistazo a su web basta para descubrir propuestas tan interesantes como diversas, además de algunos packs especialmente atractivos para quienes disfrutan explorando nuevos sonidos alejados de los circuitos más evidentes. En esta ocasión, los protagonistas fueron los catalanes Roko Banana y los madrileños Doble Capa, dos propuestas diferentes unidas por una misma vocación de intensidad.

Los primeros en tomar el escenario fueron Roko Banana. Desde el arranque, los de Banyoles demostraron una energía contagiosa y una entrega absoluta sobre las tablas. Con cada visita refuerzan una impresión difícil de evitar: la de ser una especie de Biffy Clyro surgidos de la escena catalana, capaces de combinar riffs potentes, cambios de dinámica y una evidente vocación melódica.

Uno de los momentos más destacados llegó con Fins que surti el sol, cuyo característico riff inicial volvió a evidenciar la facilidad del grupo para atrapar al público desde los primeros compases. Sin embargo, la canción también estuvo marcada por uno de los incidentes de la noche. Un cable del amplificador fue accidentalmente pisado en mitad del tema, provocando una interrupción inesperada. Lejos de incomodarse, la banda reaccionó con naturalidad, aprovechando la pausa para enseñar el estribillo al público mientras solucionaban el problema técnico, incluyendo un cambio de cuerda sobre la marcha.

No fue el único obstáculo al que tuvieron que enfrentarse. Por momentos, el sonido quedó excesivamente dominado por la batería, restando presencia a algunos matices de las guitarras y dificultando apreciar plenamente los detalles de las composiciones. Aun así, el grupo consiguió mantener el tipo y completar una actuación que dejó una mezcla de buenas sensaciones y margen de mejora.

La sensación final fue la de encontrarnos ante una banda con personalidad, canciones interesantes y una actitud irreprochable, aunque todavía condicionada por algunos aspectos técnicos que impidieron que su propuesta brillara con toda la intensidad que merece. El concierto concluyó con El Cel, poniendo punto final a una actuación tan accidentada como prometedora.

Tras ellos llegó el turno de Doble Capa. Desde Fuenlabrada y con ganas de patear traseros, el dúo salió al escenario como un auténtico cañón. Bastaron unos minutos para que las primeras filas entraran de lleno en su propuesta de rock instrumental de alta intensidad, construida sobre una combinación de fuerza, precisión y una ejecución notablemente sólida.

La química entre ambos músicos fue uno de los aspectos más destacados del concierto. No solo a través de sus instrumentos, donde mostraron una compenetración total, sino también en las bromas y comentarios que intercambiaban entre canción y canción. Se percibe una banda más madura y segura de sí misma, con una propuesta perfectamente definida y capaz de sostener la atención del público sin necesidad de recurrir a artificios.

A diferencia de la actuación de Roko Banana, la de Doble Capa se desarrolló prácticamente sin altibajos. El repertorio avanzó con consistencia, manteniendo un nivel muy alto de principio a fin y demostrando que el grupo atraviesa un excelente momento. Hubo espacio para la contundencia, pero también para momentos más rítmicos e incluso una inesperada faceta bailable que aportó variedad al conjunto.

El principal inconveniente de su actuación no tuvo que ver con la banda, sino con las condiciones de la sala. El sonido se percibía claramente mejor desde la mitad del recinto que desde las primeras filas, algo que restó algo de impacto a quienes buscaban vivir el concierto pegados al escenario. También se hicieron algo largas algunas pausas entre canciones, rompiendo ocasionalmente el ritmo acumulado por la intensidad de los temas.

Aun así, Doble Capa firmaron un concierto más directo, compacto y disfrutable que el de sus compañeros de cartel, mostrando una notable evolución y confirmando el potencial de una propuesta instrumental que cada vez suena más madura y convincente.

En conjunto, la velada organizada por Aloud Music volvió a demostrar el excelente olfato del sello a la hora de reunir propuestas inquietas y alejadas de las fórmulas convencionales. Roko Banana dejaron una actuación marcada por la entrega y los contratiempos, pero también por la sensación de que todavía tienen mucho recorrido por delante. Doble Capa, por su parte, aprovecharon la ocasión para confirmar su crecimiento y ofrecer un directo sólido, intenso y sin concesiones. Una noche de guitarras, volumen y actitud que volvió a recordar que algunas de las propuestas más interesantes del panorama nacional siguen creciendo lejos de los focos principales.