Por Victor Robi:
El pasado viernes saltó una de esas noticias que detienen en seco el pulso cultural de un barrio. Gruta 77, uno de los corazones históricos de Carabanchel y referencia imprescindible del rock en Madrid, cerrará sus puertas a finales de año tras 26 años de actividad y más de 5.000 conciertos programados.
Mi relación con la sala comenzó en 2018, cuando regresaba una noche a mi nuevo piso en la calle Cañete y me topé con aquel local de ladrillo que olía a rock desde la acera. No era un habitual, pero sí uno de esos asistentes que vuelven cada cierto tiempo porque saben que allí siempre pasa algo. En esas visitas ocasionales viví noches memorables con Zeke, Supersuckers, Cancer Bats y otras bandas que encontraron en la Gruta un escenario perfecto para el directo.
Mucho antes de que yo cruzara su puerta, la sala ya había escrito buena parte de la historia reciente del rock en Madrid. Por su escenario pasaron grupos que más tarde despegarían internacionalmente, como Biffy Clyro, The Hives o Danko Jones, además de nombres ya consagrados como Lagartija Nick, The Posies, Mamá Ladilla o los argentinos Attaque 77. Gruta 77 no solo programaba conciertos: hacia barrio y memoria musical.
Hoy solo cabe agradecer. Agradecer las noches, los descubrimientos, el ruido, el sudor y la certeza de que allí siempre había un lugar para el rock and roll. Como dice Indio Gruta, su fundador, nos vemos donde haya rock and roll.
A continuación, el comunicado :
En el mes de Diciembre de 2026 Gruta77, después de 26 años de actividad frenética, cerrará sus instalaciones: Sala de Conciertos y Locales de Ensayo.
Seguiremos organizando conciertos desde la promotora del mismo nombre en diferentes salas de Madrid, pero pondremos fin a esta época tras más de 5100 eventos programados.
Personalmente me gustaría dirigirme en este momento al público de Gruta, a vosotros, clientes y amigos. Soy consciente de que sois el mejor público de Rock and Roll del planeta. Habéis defendido y sostenido Gruta´77 como si fuese un ideal común. Hemos sentido vuestra fidelidad y disfrutado juntos en los buenos y malos momentos económicos de la sala. Es por eso que con vosotros tengo que sincerarme.
Estoy agotado. El esfuerzo mental y físico que requiere un proyecto como Gruta77 es muy elevado. Jornadas interminables de la mañana a la noche, 6 o 7 días a la semana durante 11 meses al año durante más de 25 años pasan factura. Pensad que vengo de proyectos anteriores parecidos, que suman 34 años de actividad ininterrumpida en la noche de Madrid.
A mis 57 años necesito descansar y ganar calidad de vida. He defendido mi sueño con uñas y dientes, conseguí que fuese un sueño compartido gracias a vuestro amor por el Rock and Roll, pero ahora dejadme ser egoísta y que me de un respiro.
Evidentemente, nos vamos a regalar una buena despedida en estos meses que quedan y después vendrán conciertos programados en otras salas bajo el sello de la promotora Gruta77. Nos vemos dónde haya Rock and Roll.
Indio Gruta





