Hay bandas que ascienden sin ruido, como si el destino las empujara con la paciencia de quien pule una piedra hasta convertirla en diamante. ULTRALIGERA es una de ellas. En poco tiempo, estos madrileños han pasado de las salas más pequeñas del circuito a llenar cinco Rivieras, un hecho histórico que la convierte en la primera banda que consigue esta cifra con su disco debut, “Pelo de Foca”.
Un título que condensa a la perfección lo que son estos madrileños: algo que a simple vista parece suave, casi frágil, pero que en realidad es resistente y capaz de sobrevivir a climas extremos. Esa dualidad entre lo vulnerable y lo endurecido, entre la herida y la coraza, recorre cada verso y cada acorde del disco
Desde Conciertos Por Madrid, nos dimos cita en la penúltima de esa serie de conciertos para constatar en vivo este fenómeno musical que está arrastrando consigo a una generación que ha hecho de su música un refugio y un espejo.

Me encantó la puesta en escena: tres niveles de altura, con la batería de Martín presidiendo desde lo alto. Un recurso sencillo en apariencia, pero que daba mucho juego a una banda tan visceral sobre el escenario. Después llegaron “Silla de Mimbre”, “Barco de Carga” o “El Pueblo” donde Gisme nos recordó que Madrid está bien pero que a veces es necesario salir de la gran ciudad para paladear otros entornos y, sobre todo, para pensar.




Hay bandas que no irrumpen, sino que emergen y estas noches en La Riviera no son una cita más, es el comienzo de algo que, sin querer, ya pertenece a todos. Ultraligera no ha venido a imitar a nadie: ha venido a ocupar el espacio que faltaba.





