Fontaines en Madrid 2024

Por Víctor Robi

Ha sido un año con una gran cantidad de álbumes y nosotros nos vamos a quedar con
lo que más nos ha gustado:

1. Fontaines DC – Romance: Han sido claramente el disco del año sin lugar a dudas, una banda que está en pleno crecimiento. Recordemos nuestra reseña. Lejos de estancarse, han dado un paso más adelante y, dejando atrás el tinte oscuro de su anterior disco, se aproximan a un lado más pop sin olvidar el punk que llevan desde sus orígenes, reflejado en sus letras. Dentro de esta mezcla, podemos ver referencias a bandas que marcaron época como Smashing Pumpkins o Nirvana. Con este álbum buscan marcar su sello en la historia para ser recordados como los grupos anteriores. Eso no podemos adivinarlo, pero lo que sí es seguro es que «Starbuster» es un melocotonazo.

2. Ryan Adams – Blackhole: Empezamos el año con cinco álbumes del estadounidense, entre los que destaco «Star Sign» que podría perfectamente haber entrado en esta lista. Sin embargo, nos quedamos con su último trabajo, aunque su edición sea de mediados de los 2000, «BlackHole», en el que notamos
una producción más cuidada que en los otros trabajos con una mejor selección de los temas y los arreglos. En él, podemos ver al Ryan más rockero en temas como «When I Smile» o «Starfire» y algunos más pausados como «Catherine» o «Likening Love To War». Se nota que cuando hizo este álbum estaba en su momento más inspirado y con una amplitud creativa ordenada. No es su mejor álbum, pero uno de los grandes compositores actuales sigue destacando para colarse en nuestro segundo lugar.

3. Personal Trainer – Still Willing: Es uno de esos discos que, una vez que entras en ellos, no puedes soltar. Recuperemos lo que escribimos de ellos: Su álbum debut ya fue un soplo de aire en la escena indie y, con este álbum que suena por momentos a Wilco, Pavement, Spoon o el power pop de Velvet Crush, han consolidado su propuesta. No es un disco de hits sino un viaje a disfrutar de
manera pausada en el cual es importante respetar el orden para entender los altibajos, acelerones y distorsiones que los holandeses nos proponen. Se quedan con el último puesto del podio del ranking.

4. Viva Belgrado – Cancionero de los Cielos: Sin duda es el álbum nacional del
año. Los cordobeses han conseguido ir más allá del post-hardcore, aunando sonidos de otros géneros como el shoegaze, el pop o el hip hop con la colaboración de Erik Urano. El otro punto fuerte son las letras, basadas en las vivencias de los miembros que se desnudan durante una media hora larga en la
que quedan temas difíciles de olvidar como «Gemini» o «Un tragaluz». Han conseguido un álbum redondo que los aúpa hasta el cuarto puesto de nuestro ranking.

5. Vampire Weekend – Only God Was Above Us: Sin duda es el mejor disco de
pop del año. Los neoyorquinos han conseguido volver a embaucarnos como con
sus dos primeros álbumes. En este disco se nota el tiempo dedicado a su producción, con una medición exacta y con unas letras profundas que se aderezan con unos toques ligeros de jazz que encajan perfectamente en el reflejo de la sociedad actual y, en especial, en las grandes ciudades.

6. Zeal and Ardor: Los suizos han propuesto un álbum que tiene un poco de todo de metal. Por momentos parece que escuchas Rammstein, en otros a SOAD, e incluso se permiten meter canciones propias de un videojuego como «Una ville vide». Y lo mejor de todo es que consiguen meter todo esto en un solo disco de manera compacta y convincente. Es cierto que el factor sorpresa ya se ha perdido en relación a sus anteriores álbumes, sin embargo, siguen siendo de las
bandas de metal que más innovan y por eso se merecen estar en este ranking.

7. Nick Cave and the Bad Seeds – Wild God: A nadie puede sorprender que Nick
Cave ande por la lista. Recordemos por qué se merece este puesto: Con un espíritu mucho más animado que en sus anteriores trabajos, no es casualidad que darle más peso a los Bad Seeds haya influido en que haya sacado su mejor álbum en la pasada década. Sus letras son el fiel reflejo de alguien que enfrenta las pérdidas, no solo hasta el punto de la aceptación, sino yendo más allá para invitarnos a la esperanza y a seguir disfrutando de la belleza de la vida.

8. Been Stellar – Scream from New York, NY: Una de las sorpresas del año y un
atisbo de esperanza para el indie rock. La prolífica escena indie rock de Nueva York ataca de nuevo con un sonido entre ese post-punk tan de moda en las islas británicas, con shoegaze o el mejor rock alternativo que por momentos recuerda a Dinosaur Jr. Todo esto acompañado de unas letras llenas de rabia contra esta sociedad individualista que nos aísla. Les lleva a un merecido octavo puesto.

9. Ducks Ltd.: Los canadienses sacaron a principios de año uno de los discos pop
rock más interesantes del año, que durante poco más de media hora te atrapa
en una tela de araña con letras melancólicas, como el melocotonazo del disco «Train Full of Gasoline» con un estribillo imposible de sacar de la cabeza. No será un disco que marque historia, pero sí ese disco que disfrutar en bucle mientras bebes un café caliente en invierno, mirando el frío desde la ventana. Les traslada al penúltimo puesto de nuestra lista.

10. Master Peace – How to Make a Master Peace: Diversión es el adjetivo de este disco que tiene un poco de todo. Se puede hacer un disco mezclando funk, rock y electrónica alternativa al más puro estilo LCD Soundsystem, pues sí, y es lo que consigue Peace en este brillante álbum debut. El disco parece sacado de la banda sonora de un FIFA por su eclecticismo y su calidad. Que le ha llevado a cerrar nuestro top 10.

Como es habitual, dejamos una playlist con los mejores temas del año, en este caso de
un par de horas: