En un encuentro de la industria celebrado este mes, Michael Rapino, CEO de Live Nation, afirmó que todavía existe “mucho margen” para incrementar el precio de las entradas.

Durante la conferencia Game Plan, organizada por CNBC y Boardroom la semana pasada, señaló que, pese al aumento de los costes asociados a la música en directo, la demanda por parte del público está en niveles récord y, en su opinión, los boletos siguen estando “por debajo de su precio real”.

Según declaró, “la música ha sido infravalorada. En los deportes, bromeo diciendo que es como un honor gastar 70.000 dólares por un asiento en primera fila en los Knicks. Me critican si cobramos 800 por Beyoncé”.

Añadiendo a su argumentación que “Todavía tenemos mucho recorrido. Así que cuando lees sobre la subida de precios de las entradas, el precio medio de un concierto sigue siendo de 72 dólares. Intenta ir a un partido de los Lakers por ese dinero, y ellos tienen 80 en una temporada. El concierto está infravalorado y lo ha estado desde hace mucho tiempo”.

Sin embargo, la cifra de 72 dólares parece no ser del todo exacta. De acuerdo con datos de 2024 publicados por Pollstar, el precio medio para asistir a una de las 100 giras más taquilleras en EE. UU. fue de 136 dólares. Más en detalle: los conciertos en estadios promediaron 128 dólares, en arenas 99, en anfiteatros 70, en teatros 75 y en clubes 43.

Rapino explicó que el precio actual de las entradas responde en gran parte a la inversión que hacen los artistas en producciones cada vez más complejas y costosas, diseñadas para ofrecer experiencias memorables. Aun así, los fans se enfrentan a tarifas adicionales y a sistemas de precios dinámicos incluso antes de disfrutar de espectáculos de luces y pirotecnia en vivo.

Por lo tanto, sus comentarios no apuntan a que asistir a conciertos vaya a volverse más asequible en el futuro inmediato.