Crónica y fotos: Sergio García Lavilla

Llegamos al ecuador del ciclo Alma Occidente Festival de la mano de los norteamericanos Wilco.

La banda liderada por Jeff Tweedy es un referente en el rock folkie alternativo, con más de una decena de discos, que llevan en los escenarios desde su fundación en 1994, surgiendo de las cenizas de otra banda legendaria Uncle Tupelo.

Sin teloneros al igual que el día anterior Alan Parsons, la cita era a las 10, esta vez el recinto estaba prácticamente lleno de un publico de todas las edades, algo que demuestra lo polifacético de la banda, además de lo prolífico en cuanto a composición de temas a lo largo de los años.

Con un escenario sobrio, solamente decorado con una pantalla con el nombre de Wilco, tomaban posiciones los integrantes de la banda, con Jeff y su guitarra acústica en el centro del escenario, bajo una lluvia de aplausos.

Wilco se adentra en la noche con los temas de apertura habituales, cobra impulso con Handshake Drugs y Evicted, o la desestructurada en los compases y piano que parece desafinado de I am trying to break your heart, mezcla de guitarra resonadora, efectos de sonido, descomposición y ansiedad que se aprietan, para enlazar con la balada intima If I Ever was a Child, en el que prácticamente no se oia la respiración de un público absorto.

A medida que avanza el concierto, Tweedy se vuelve más hablador. A la eufórica Whole Love le sigue la complaciente Bird without a Tale, donde su voz aparece de forma más calmada, tranquila, muy Bob Dylan, Hummingbird aporta un toque de la música lounge

El estruendoso Quiet Amplifier de Ode To Joy nos recuerda a Arcade Fire, con un tempo marcado por la batería machacona.

En Impossible Germany, el guitarrista ofrece una interpretación extraordinaria de técnica deslumbrante y agresiva que se prolonga durante varios minutos mientras el resto del grupo prácticamente deja de tocar para verlo tocar con asombro, con el recinto aplaudiendo sin parar, que sirvió de preludio de Jesus, etc…donde nos dijo que, aunque no supiéramos las letras hiciéramos como que sí, delicia de canción donde el contraste de intensidades es marca de la casa. Tras Walken y Spiders toca retirada pre bises, después de más de hora y media de autentica buena música, que no dejaba indiferentes a los asistentes (te guste más o menos, o el setlist no le cuadrase tanto)

El show termina con una triada de temas: la folk California Stars que te hace mecerte al ritmo pausado de la batería y guitarra con efecto slide; la country Falling Apart que te hacia volar hasta el mismísimo Nassvile y cerrando la noche, I got You (at the end of the Century) una canción que lo unía todo: el pasado y el presente, los vaivenes estéticos que han caracterizado su historia.

El repertorio de 21 canciones, seleccionadas con imaginación y dedicación del extenso catálogo de la banda, culminó con el público de pie mientras Tweedy, flanqueado por los guitarristas Nels Cline y Patrick Sansone, disfrutaba de la aclamación del público.

Pese a ser un grupo que se prodiga mucho por nuestras latitudes, es un placer verlos cada vez que se produce la ocasión, siempre nos sorprenden y su repertorio es una delicia.

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