Crónica: Mercedes Márquez / Fotos: Sergio García Lavilla

 

Dentro del mundo underground superviviente de la movida madrileña van quedando pocos representantes que se mantengan en activo y menos que saquen trabajos nuevos (aunque sean versionando sus propios temas).

El caso del pontevedrés Víctor Aparicio, alias Víctor Coyote, es uno de los más icónicos, siendo junto a su banda Los Coyotes, uno de los pioneros en la mezcla de rock con ritmos latinos (antes de que Santiago Auserón se transmutase en Juan Perro), adelantándose a su tiempo, pese a partir del Rock and Roll y el punkabilly.

Tras más de 40 años de trayectoria, recaía en la Sala El Sol dentro del Ciclo Inverfest, para presentar el último disco recopilatorio El Propio (2026), un repaso por su inconfundible carrera en solitario, que además incluye una canción inédita Así me trata ahora, tema que va contra ese tópico y contra la soberbia de la gente que ha tenido mucho poder y cree que puede seguir dando lecciones cuando ya no lo tiene.

Sin teloneros, pero con muchas colaboraciones anunciadas, la sala iba llenándose poco a poco, con fans buscando entradas de última hora en taquilla. Con algo de retraso sobre el horario previsto, con la sola presencia de una silla de madera, rodeada de percusiones, synthes y una guitarra propia de Nueva Orleans, apareció Víctor con sus características gafas de sol y su gorra chester, acompañado de Gustavo Villamor al Contrabajo para arrancar con el intimismo de Hasta los Mirlos Cantan con mucho ruido de gente hablando (que se mantuvo gran parte del concierto). Le siguió La Mesa del Fondo, uno de los temas más icónicos de Víctor, para con Yo, El Extraño en una suerte de La Mandrágora, rememorando sonidos griegos, el dúo se transforma en trío, con la entrada de Ricardo Moreno a la batería.

Retirando la silla y añadiendo al chileno, el percusionista que da paso a Puerto Rico en el Corazón, una cover del norteamericano Mort Shuman, empiezan los ritmos más caribeños, más latinos, en donde el dúo de percusión empieza a cobrar importancia y acelera los temas. Los primeros bailes empiezan a producirse entre el público, 100 Guitarras, Cumbia de Milagro, acordeón de apoyo en Poquita Fe y La Maravilla con Javi Álvarez a los teclados terminan de soltar a los más tímidos, entre los comentarios sarcásticos de Víctor entre tema y tema, que le dan ese toque canalla tan característico del gallego.

Así me tratan ahora, donde a ritmo de bachata se ríe de las viejas glorias que se lamentan por haber perdido su estatus, es el tema con el que dice no sentirse representado, ya que él se ha mantenido a lo largo del tiempo, haciendo lo que más le gusta.

Sorpresa con la invitación de Carlos Mirat (Batería de Obús) para el tema Yo, que creo en el Diablo, tema que necesita de algo más de contundencia en los platillos. Nos acercamos al final con el son cubano de Si te Falta Calle que nos hizo mover los pies y las caderas mientras el concierto iba llegando a su fin con Jaguarundi canción de aires moruno brasileiros más olvidada de una Vuelta ciclista de 1995, con la que se retiraron a boxes.

Tras presentar a toda la banda y colaboradores quedaban dos temas. El primero es Havemus de ir a Viana, de la gran Amália Rodrigues, con la ayuda de un clarinetista y cerramos con Esta Noche me voy a Bailar, canciones primigenias de la época de los Coyotes con la que cerraba un circulo perfectamente estructurado.

Si otros países tienen a sus crooners como Neil Hannon, nosotros tenemos a Víctor Coyote, un grande, atemporal, musico y comunicador por encima de todo, que ha sabido adaptarse a los tiempos sin parecer una vieja gloria, reinventándose y fusionando lo mejor de los dos mundos.