Crónica y fotos: Sergio García Lavilla

Concierto perteneciente a la gira Lovesick Tour 2025, del cuarteto norteamericano capitaneado por Calvin Langman en el que nos presentan su nuevo trabajo después de reestructurar la banda, que lleva por título Lovesick (2025).

Lo que en muchos casos hubiese sido la desaparición de la banda, resultó ser el renacimiento, cual Ave Fenix, tras la incorporación de Nico Rose y Raina Mullen, dotándola de un componente femenino especial, que la hace dar un salto de calidad muy interesante.

La cita era en la Sala El Sótano, de la mano de Primavera Tours, que rápidamente se quedó pequeña (80 personas) presentando un Sold Out sin entradas en taquilla, con una fila de seguidores desde una hora antes de la apertura de puertas, que buscaban situarse lo más cerca de sus ídolos (groupies rozando los 20 años).

Con la sala llena en apenan unos minutos, aún tardaron una hora en salir para aprovechar la venta de su nuevo LP y el Merchandising de rigor, que firmarían al finalizar el concierto.

Con un griterío propio de bandas sesenteras, tomaban el pequeño escenario Calvin, Nico, Raina y Luke a la batería, con cierto nerviosismo y perplejidad al ver llena la sala, con el nerviosismo de ver como funcionaría en directo el nuevo trabajo recientemente presentado en sociedad con nueva formación.

Everithing you do era el tema elegido para empezar, enérgico, poderoso y con sonido muy Beach Boys, que hace saltar a toda la sala al ritmo del chello electrónico de Calvin. Cruel Power y She Wants me completaban el trio inicial de temas en los que vemos la increíble voz de Raina por primera vez en directo.

El concierto se basa principalmente en el último trabajo de la banda, la ochentera con Luke a las voces en Wild in Love, I Remember, las guitarras vibrantes en Black Hole, el toque de guitarra acústica en The Nerve, la brillante Sarahs Song donde nos invitaron a tocar las palmas, la perfecta línea de bajo de Superior, la balada Lovesick #1 sonaban frescos, muy dinámicos, impregnando la sala de un buen rollo propio de bandas noveles, pese a tener varios trabajos en el mercado.

Tampoco faltaron temas de sus anteriores trabajos, cuando la formación era un trio, como Mary, Too Late, Get a Job o Heart of Dancer, mientras nos contaban anécdotas de su vida en New Jersey, y alucinaban con la respuesta del público, en una sala que no paraba de bailar y corear sus canciones.

El sonido y la iluminación bastante buenas, cosa que no suele ser habitual últimamente, con excesos de luz monocromo roja o azul quirófano, cosa que no ocurrió con muy buena ejecución de contrastes en función de la temática de cada canción.

En apenas 1 hora y cuarto, nos cautivaron a todos los asistentes gracias a su magnetismo propio de una banda que se ha rehecho tras un cambio significativo en cuanto a su estructura fundacional. Ganas de hacerlo bien, ilusión y buenos músicos, hacen de Happy Fits una banda muy apetecible de ver y disfrutar.

Los Happy Fits han vuelto y mejor que nunca: un grupo que no tiene miedo a usar un violonchelo eléctrico, con un sonido indie-rock cautivador, tienen algo para quienes buscan el sonido clásico y animado sin olvidar a los entusiastas de las baladas y las canciones más lentas.

No dejéis pasar la oportunidad de verlos si vuelven a tocar en Madrid, espero que una sala más grande.