Crónica: Mercedes Márquez / Fotos: Sergio García Lavilla
Concierto presentación del decimotercer disco de la banda del crooner británico Neil Hannon, que lleva por título Rainiy Sunny Afternoon (2025) York. Con su pop barroco y orquestado, unido a su perspectiva única, no solo de la vida, sino también de sí mismo, vuelve tras un parón de seis años desde el último álbum Office Politics en 2019 y la BSO de Wonka.
La cita es en el Teatro Eslava de la mano de LastTour, con un Sold Out colgado desde hacía meses, en donde algo más de 1.300 personas, deseaban poder disfrutar de los nuevos temas y de los grandes clásicos tras dos años sin venir por nuestro país.
El escenario es perfecto, un teatro es lo que le viene como anillo al dedo a Hannon, donde puede desplegar toda su elegancia y complicidad. Con puntualidad británica la banda iba tomando posiciones, incluyendo violinista que le aporta ese toque barroco clásico de la banda.

Tras quitarse el gorro y las gafas, le toca el turno a Norman and Norma con el que retoma el pop de cámara tan característico de la banda, poniendo la directa que ya no bajaría en toda la noche, equilibrando con precisión canciones antiguas (National Express, Generation Sex, Something for the Weekend) y nuevas. Se percibe que The Divine Comedy no solo revisita el pasado, sino que está en constante evolución, visual y teatralmente, reflejándose de forma exquisita en la puesta en escena.

Hannon oscila entre el pop alegre y piezas más reflexivas, mostrando su versatilidad: melodías dance-pop atrevidas por momentos, y canciones conmovedoras sobre la memoria, la pérdida y el envejecimiento al siguiente. Bad Ambassador, Other People, Absent Friends, Becoming More Like Alfie hacen las delicias del público, coreadas y disfrutadas mientras Hannon se zambullía con el público usando la plataforma extensible, mientras bebía su copa de vino tinto, antes de caer desmayado y regalando la copa a los asistentes.
Para los bises nos quedaban sorpresas, arrancando con In Pursuit Of Happiness llegó el momento en el que sonaba Songs of Love, no prevista en el Set y que ni los propios componentes esperaban. Hannon simplemente dijo que la tocaba porque “We were nice”, que enlazó con la mágica y conmovedora Invisible Thread, un conmovedor reconocimiento a la relación que Hannon tiene con su hija.
Final apoteósico con Tonight We Fly que cerró una noche mágica donde los aplausos no paraban ante el agradecimiento del británico.

Si queréis verlo tendréis la oportunidad en el Teatro Real el 26 de Julio…IMPRESCINDIBLE





