Crónica y fotos: Sergio García Lavilla
Llegamos al final del Alma Occidente Festival de la mano del británico Rory Charles Graham, más conocido como RAG’N’BONE MAN, para deleitarnos con una autentica noche de buen soul y blues en el Anfiteatro del Parque Tierno Galván.
Sin pisar nuestro país desde 2018, la cita sirve para presentar su último trabajo que lleva por título What Do You Believe In? (2024) en el que se adentra en el mundo del jazz y hip hop, sin perder el aura de soul man que tantos éxitos le ha traído a lo largo de sus anteriores trabajos.
Lo primero que me sorprendió fue el público tan increíblemente diverso, con una mayor inclinación hacia la madurez y las familias, demostrando la diversidad musical de Rag’n’Bone Man y su reciente enfoque en la música de inspiración blues.
Esta vez no acreditaban fotógrafos, solamente los oficiales (algún infiltrado me pareció ver), cosa que no se si por temas de promoción o el propio grupo, pero que no acabo de entender ya que hace que las promos y reviews sean más completas.
A la hora estipulada, ataviado con una camiseta naranja y unos pantalones cargo, arranca Graham con Lovers in the Past Life para empezar a animar a un público que se estaba todavía acercando a la zona más próxima al escenario, muy popero, fruto de la colaboración con Calvin Harris.
Skin nos deja con la boca abierta, una balada poderosa con un estribillo pegadizo, ‘I was thinking about you’ en la que todo el torrente de voz del británico inunda el recinto. Con The Right Way pasamos a su último trabajo, soul luminoso muy bien acompañado por imágenes que varían para cada canción.
Graham es excelente escuchando al público, bromeando y charlando con ellos, cosa que hace que nos integremos más, formando una unidad con la banda.
Grace, Be the Man ponen el contrapunto más intimo a los temas más mainstream como son Ghost, All i Know, Pocket o Rush of Love de su último trabajo.
El momento de felicitación de cumpleaños al técnico de audiovisuales, transportando un vaso de chupito de tequila a través de las manos del público, fue muy aplaudido y muy emotivo. El trago a Graham le quemó un poco la garganta (demasiado fuerte) pero que no le impidió acabar con Crossfire y la canción que le dio la fama, Human, un autentico himno vital que nos recuerda la condición humana y sus limitaciones.
Tras un breve pre bises, nos despedíamos con Put a Little Hurt on me y la aclamada Giant, alargada lo justo a petición de un público que no paraba de corear el estribillo y bailar el pegadizo ritmo de la trompeta. Despedida emotiva del grupo que no paró de agradecer al público que viniese, sobre todo cuando al principio miraba y no veía a casi nadie en primera fila (estaban todos buscando sombras en el anfiteatro).
La voz de Rory Graham es brutal, capaz de falsetes imposibles y gemidos estremecedores, un cantante de los de antes, que se mueve dentro del soul más desgarrador, el blues más tierno y el gospel más americano, que llega a lo más profundo del alma.
Una tarde de buena música, de soul que recordaremos por mucho tiempo, con tormenta post concierto, que le acabó de dar el toque íntimo y personal perfecto.










