Crónica: Victor Robi 

 

De la mano de HFMN Crew, los franceses Not Scientists regresaron a Madrid para ofrecer en la sala Wurlitzer un concierto marcado por la energía, las melodías y una progresión constante. Tras un inicio explosivo, la banda fue encontrando su mejor versión a medida que avanzaba el repertorio, firmando una actuación que terminó dejando un excelente sabor de boca entre los asistentes.

La espera tuvo un punto nostálgico. Antes de la salida de la banda, por los altavoces de la sala sonaron sintonías de videojuegos tan reconocibles como Super Mario, Pokémon, Zelda o Tetris, creando un ambiente distendido que contrastó con la contundencia del arranque del concierto.

Porqué Not Scientists comenzó como un auténtico cañón. Desde los primeros compases, la formación francesa desplegó un sonido potente y musculoso, con una batería cuyos golpes parecían retumbar directamente en el pecho de los asistentes. La intensidad se mantuvo durante los primeros temas, dejando una clara declaración de intenciones sobre lo que iba a ser la noche.

Tras ese comienzo desenfrenado, el grupo fue encontrando su mejor versión a medida que avanzaba el repertorio. Sin renunciar a la energía propia del punk rock melódico, las canciones comenzaron a mostrar una vertiente más cercana al rock alternativo, un terreno en el que los franceses parecen desenvolverse con especial soltura. Temas como Like Gods We Feast, Maze o Why Do You Do This To Me evidenciaron esa evolución, aportando más matices a una actuación que no dejó de crecer.

La sensación fue precisamente esa: la de una banda que, sin perder potencia, iba afinando cada detalle con el paso de los minutos. Como un corredor de fondo que encuentra su mejor ritmo avanzada la carrera, Not Scientists elevó progresivamente el nivel de una actuación que se fue haciendo cada vez más sólida.

Rattlesnake mantuvo la línea ascendente y Hurricane se convirtió en otro de los grandes cañonazos de la noche. La respuesta del público fue creciendo al mismo ritmo que la actuación, con la sala entregándose poco a poco a la propuesta del cuarteto francés.

Uno de los momentos más destacados llegó con Voices, posiblemente la canción que mejor sonó de todo el concierto. La banda alcanzó ahí uno de sus puntos más inspirados, combinando fuerza, melodía y una ejecución impecable que terminó de convencer a los presentes.

La conexión con el público continuó reforzándose con Caught in a Web y especialmente con Paper Crown. Esta última desató definitivamente la fiesta en la Wurlitzer y confirmó su condición de gran himno dentro del repertorio del grupo. A esas alturas, el ambiente era ya excelente pese a tratarse de una noche entre semana.

Con el público completamente en el bolsillo, la recta final transcurrió sobre raíles. Orientation, The City Calls y Perfect World mantuvieron el nivel antes de llegar a una Leave Stickers on Our Graves que destacó especialmente dentro del desenlace de la actuación.

La impresión final fue clara: Not Scientists firmó un concierto de menos a más. Aunque el grupo nunca abandonó la contundencia, fueron precisamente los pasajes más cercanos al rock alternativo y a las melodías luminosas los que terminaron elevando la propuesta y marcando las mayores diferencias.

Todavía hubo tiempo para un breve bis de dos canciones. La última estuvo dedicada a los miembros de Sugus presentes en la sala, poniendo el broche definitivo a una noche que terminó por todo lo alto y que confirmó el gran momento de una banda que sigue creciendo sobre los escenarios.