Crónica y fotos: Sergio García Lavilla

Noche de doble sesión a cargo de Morreo y Raya Diplomática en la Sala El Sol, dentro del ciclo Sound Isidro que va llegando al final y que desde abril ha llenado las salas de Madrid de un gran número de grupos, dando visibilidad a numerosas bandas, que de otra forma no hubiésemos podido disfrutar.

La temporada de salas va llegando a su tradicional parón estival, en la que los Festivales toman la batuta, aprovechando el buen tiempo (a veces insufrible), plagando el territorio nacional de eventos de 2/3 días en los que se combina la música con el turismo.

La cita en la sala el Sol, con un aire fiestero más que de concierto al uso, se atisbaban muchas caras conocidas que aventuraban pasar un buen rato.

Los primeros en salir fueron Morreo, el dúo formado por José Carlos Luna y Germán Marchena, nos actualizan las corrientes pop de los años 60, con guitarras y synthes, sin olvidar ritmos latinos, techno, sin miedo a mezclar estilos lo que los hace tremendamente adictivos.

Con el escenario lleno de estrellas arrancamos con Cluedo, un tema primigenio de la banda que tiene un aire post-punk muy marcado, ochentero, que nos pone en contexto de lo que va a ser la noche. Con Diablitos nos traen al presente más actual de la banda, combinando psicodelia y batería electrónica, en lo que se atisba como la evolución de la banda hacia el british pop mezclado con el glam más setentero.

Los Turistas y Soy un Rayo nos llevan al Festival de Benidorm, al pop fresco y bailable de los grupos nacionales de los guateques, pop retro actualizado a ritmos más bailables.

Durante casi una hora hicieron un recorrido por los dos LPs que tienen publicados, con autenticas joyas como Mosquito, Fiesta, la más indie con una cadencia hipnótica Hola Corazón, los synthes ochenteros de Pesadilla Pop y el cierre con Sol y Sombra una declaración de intenciones “Mientras haya sol en esta casa seguiré cantando”, cosa que esperamos que suceda en un próximo tercer LP.

Con la sala casi llena, tocaba el turno para Raya Diplomática, liderado por Javier Calvo (de Los Javis) al frente junto a Marco Frías (El Buen Hijo), Álex de Lucas y Elena Rodríguez, despliega un punk-pop provocador, teatral y lleno de ironía. Me recuerda a los primeros conciertos de la movida madrileña, en la que gente como Almodóvar, Alaska, McNamara, Vulpess, Parálisis Permanente hacían las delicias de un público que iba a pasarlo bien, mezclando performance con música, con diversión, sin olvidar los mensajes dentro de las canciones con mucha ironía y buen hacer.

Que decir entonces, pues que, en una hora de pura diversión, con muchos amigos entre el público, con temas más punk como Hetero Farlopero, que recuerda al ska de Kortatu, No me quiero morir que se acerca al estilo Carolina Durante, Muy Cerca de Ti a lo speed pop a lo Aerolíneas Federales, Wannai con el coro Gay de Madrid fue todo un espectáculo más Derribos Arias.

El broche final, con todos los amigos en el escenario, fue con Todo Rosa, homenaje a Rosa Valenty, electro punk muy, pero que muy bailable, que se te mete en la cabeza y que se ha convertido en todo un himno de la banda, perfecto para el cierre de una noche de fiesta, en la que volvimos a los 80 en la que no había tanta censura y que lo políticamente correcto era lo artísticamente incorrecto.

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