Por Victor Robi

 

Dentro del ciclo de conciertos de Mazo Madrid, la banda valenciana KU! volvió a demostrar que su propuesta alcanza una dimensión diferente sobre las tablas. Si su álbum de debut ya los había señalado como una de las revelaciones más estimulantes de la escena estatal, el directo confirmó que sus canciones crecen cuando se enfrentan al ruido, al sudor y a la improvisación.

La noche arrancó con Experto en nada, una apertura perfecta para presentar las credenciales del grupo: fuzz, energía desbordante y esa mezcla de psicodelia, garage y humor que atraviesa todo su repertorio. Sin apenas tiempo para tomar aire llegó Seis semanas, llevada a terrenos todavía más expansivos que en estudio, con las guitarras ganando espacio y una banda completamente enchufada desde el primer minuto.

La intensidad continuó con Radio Televisión, interpretada por el bajista y convertida en una nueva muestra del excelente ambiente que se respira dentro del grupo. La complicidad entre los cuatro músicos resultó evidente durante toda la actuación, antes de desembocar en Txan Txan. Era uno de los momentos más esperados y la respuesta de la sala no se hizo esperar. El público recibió el tema con entusiasmo, confirmando su condición de clásico instantáneo dentro del repertorio de la formación valenciana.

A partir de ahí KU! encadenaron uno de esos tramos de concierto en los que parece imposible bajar el ritmo. Rápido mantuvo la inercia ascendente mientras Tú permitió a la banda explayarse sobre el escenario, ampliando los pasajes instrumentales y reforzando una faceta psicodélica que en directo resulta incluso más evidente que en el disco. Después llegaron Calor y Jambo de hierro, dos canciones que elevaron todavía más la temperatura de la sala, especialmente la segunda, interpretada con una actitud más gamberra y desatada.

La recta final siguió dejando momentos memorables. Botas de cuero fue recibida con entusiasmo antes de dar paso a Michael, uno de los pocos respiros de una actuación que apenas concedió tregua. Entre canción y canción afloró constantemente la naturalidad de la banda. Lejos de cualquier pose, los músicos se mostraron cercanos y espontáneos, hasta el punto de que el bajista llevaba sujeto su instrumento con un simple cordón de zapatilla. Tampoco faltaron las bromas y los comentarios improvisados, incluyendo el momento en que preguntaron al público qué hora era antes de presentar la siguiente canción.

Ese tema fue No culpes (Será que no me amas), la peculiar reinterpretación del clásico popularizado por Luis Miguel. Pasada por el filtro de KU!, la canción perdió cualquier atisbo de melancolía para convertirse en un número vibrante, divertido y perfectamente integrado en el universo sonoro del grupo.

Cuando parecía que todo había terminado, la insistencia del público provocó el regreso de la banda al escenario. El bis pudo celebrarse después de que los propios músicos consultaran con los responsables de la sala si disponían de tiempo para una última canción. Con el visto bueno recibido, KU! ofrecieron un tema más y cerraron entre aplausos una actuación que en ningún momento perdió intensidad.

Más allá del repertorio, KU! dejaron la sensación de ser una banda especial. Genuinos, espontáneos y respaldados por un sonido impecable, los valencianos confirmaron que poseen una personalidad propia cada vez más difícil de encontrar. Una de esas formaciones capaces de combinar grandes canciones, sentido del humor y una identidad inconfundible sin renunciar a ninguna de las tres cosas.