Crónica: Víctor Robi

Volvía a los conciertos tras el parón de agosto, para una cita imperdible del ciclo Mad Psych Fest, que contaba como cabeza de cartel con los franceses Gondhawa. Sin embargo, la noche la abrieron los madrileños Tear, que llegaron con el objetivo de poner patas arriba El Perro.

Con un estilo que oscila entre el rock y el punk, siempre envuelto en una capa de hardcore, lograron momentos muy potentes con temas como When Forever Is Not Enough, Tormentor o Prepare for Peace, Prepare for War, con la que cerrarían el show en el punto más alto de su actuación. Como nos advirtieron, era su tercer concierto, y eso se notó en algunos altibajos. No obstante, si consiguen mantener el nivel de sus mejores momentos de forma constante, tendrán un directo bastante sólido. Quedamos a la espera de la salida de su álbum para saborear mejor sus canciones.

Los franceses no se hicieron de rogar, saliendo por todo lo alto con su melocotonazo Go Go Sinay, sumergiéndonos en un viaje sonoro que nos trasladaba al África occidental, cantado en su propio lenguaje inventado: el Gondhawii. Sin pausa y dentro de su nube psicodélica, llegó el momento de Raba Diskha, con el que terminaron de conquistar al público con ritmos que parecían mezclar a Jimi Hendrix con Fela Kuti. Aunque, como siempre, hubo una nota discordante: un grupo de chicas que no paró de cotorrear durante todo el concierto.

Con Assid Bubu fue el turno de Paul para brillar, tomando el bajo con una fuerza en directo que supera lo que escuchamos en el disco. El público terminó de entregarse con la genial Toko Mieko, haciendo coros y palmas, y la sorpresa de la noche fue ver el N’Goni en escena para interpretar Fortun Quki, con la que definitivamente nos sentimos en otro planeta.

Ya superado el ecuador del concierto, tuvimos la oportunidad de escuchar un nuevo tema: Elastic Move, perteneciente al álbum que están grabando y que verá la luz en breve. Personalmente, me encantó, recordando me al caos fuzz que desataron King Gizzard & The Lizard Wizard con su Flying Microtonal Banana.

El único bajón del concierto vino con el inicio de Konesay, debido a algunos problemas de sonido que hicieron que la voz de Idriss se perdiera al principio. Afortunadamente, el problema se solventó conforme avanzaba el tema. Para quitarnos ese sabor agridulce, sacaron lo mejor del rock progresivo con Zoukousai, y terminaron por todo lo alto —aunque ellos querían seguir, pero les avisaron que debían acabar— con esa descarga eléctrica que es Kämpala.

Los angevinos no defraudaron en una actuación que fue una sobresaliente travesía por territorios lejanos, al ritmo de la mejor psicodelia, mientras descargaban fuzz directamente a nuestros cerebros, que tardarán en olvidar lo vivido esta noche.

Esto solo acaba de empezar, y vienen muchos conciertos interesantes en el ciclo del Mad Psych Fest. Por si alguno anda perdido, os dejo mi artículo con todas las recomendaciones del ciclo de conciertos.