Crónica: Mercedes Márquez / Fotos: Sergio García Lavilla
Concierto perteneciente a la gira presentación del cuarto disco del madrileño German Salto, que lleva por título ‘Ojo de Bife’ (2025), segundo en castellano, en el que aglutina las influencias musicales con las que creció, recogiendo la esencia de la instrumentación de los sonidos americanos y las melodías características del power pop. Influenciado por grupos como Tom Petty & The Heartbreakers, The Jayhawks, Alejandro Escovedo o Tift Merritt, ha concebido unas canciones sencillas y directas, con la inestimable ayuda del productor Ricky Falkner (Standstill, Egon Soda, Love of Lesbian).
La cita era en la Sala Copérnico bajo la producción de Hearthofgold, en una noche que venía cargada de sorpresas por los invitados que se iban a subir al escenario con Germán como por el descubrimiento de los teloneros, The Ripples.

Tocaba el turno de Germán Salto con una sala que acabó llenándose de amigos y fans del madrileño. Acompañado de Manu Garaizabal a la guitarra, Pablo Solo al bajo (creo que era un Höfner) y Pere Mallén al Pedal Steel se presentaba dando las gracias por la acogida, para sin más rodeos, empezar con los primeros acordes de Goliat, tema que sirve de nexo entre su anterior trabajo y este nuevo disco, donde es acompañado sutilmente por pianos Hammond y el pedal Steel que le da un toque muy folky.
Con la enérgica Cuando no tenías Sed de su anterior trabajo va dando unas pinceladas de por donde va a ir la noche, pese a la terrible iluminación, que tal vez a la psicodelia de los teloneros le venía bien, a Germán lo deja en unos tonos rojos en el front y mucha oscuridad en el segundo plano que hacen que sea difícil ver (humo aparte claro).
El gran comienzo con el pedal Steel en La Carne y el Hueso se mueve entre el power pop y el folk americano (influencias de Ricky) rematado con un solo de banda donde los instrumentos se van turnando, sonando muy redondo. La más experimental Cada Vez con giros de guitarra que se acercan a la psicodelia da paso a la primera colaboración de la noche a cargo de Anni B Sweet con Arder, Humo y Desaparecer con anécdota incluida, al no poner el traste Germán y arrancar con una octava menos, a lo que Anni se adaptó ante la admiración de Germán.

Quedaba la ultima colaboración en Te Oí Decir con Ricky Falkner, grabada en origen con él y Nina, fue uno de los momentos más íntimos y personales del cantante por el significado de la misma y el momento. Con el regusto a Tom Petty en Si te marchas daba paso a los bises, que fueron un acústico en Sobre la Maleza y Refugee, para despedirse en una noche de buen directo, buenas canciones y buenos amigos.
Deseando volver a volar con Aerolíneas Germán Salto.










