Crónica: Carlos Blanco /
Fotos: Alex Rico
El Festival Río Babel 2026 volvió a convertir el Auditorio Miguel Ríos de Rivas-Vaciamadrid en uno de los grandes epicentros de la música en directo del verano. Del 3 al 5 de julio, volvía un evento que ha sabido consolidarse gracias a una propuesta diferente, basada en la mezcla de estilos, culturas y generaciones. Rock, pop, indie, punk, reggae, mestizaje, electrónica, música latina y sonidos alternativos estaban llamados a convivir durante tres jornadas en un festival que, además de la música, ofrece una completa experiencia con gastronomía internacional, actividades culturales y el espacio Babel Comedy, dedicado al humor
La programación estuvo repartida en tres días de manera muy acertada según mi opinión, con una personalidad muy marcada en cada una de ellas. El viernes 3 de julio inauguró el festival artistas como Ultraligera, la explosiva banda madrileña que ha revolucionado el panorama nacional, Amaia, La M.O.D.A., La Pegatina o Chambao, que celebró su 25 aniversario sobre los escenarios, ofreciendo un primer día muy variado que combinó pop, indie, reggae y mestizaje. El sábado 4 de julio recayó sobre bandas de rock, punk y sonidos latinoamericanos con actuaciones de The Offspring, Molotov, Caramelos de Cianuro, Eskorzo o Chiquita Movida, y por su parte, el domingo 5 de julio puso el broche final al festival con una jornada encabezada por Katy Perry junto a ella Bomba Estéreo o La Casa Azul.
Precisamente, el sábado 4 de julio destacaba como una de las jornadas más esperadas del fin de semana y allí estuvimos desde primera hora de la tarde y hasta bien entrada la madrugada, deambulando por los tres escenarios principales para disfrutar de una programación prácticamente ininterrumpida.
Los encargados de inaugurar la programación musical del escenario principal eran OSLO OVNIES, una de las bandas emergentes con mayor proyección del panorama nacional de los que me habían hablado muy bien. Su propuesta combina guitarras, melodías muy cuidadas y una clara influencia del indie rock, logrando un sonido fresco que conecta especialmente con el público joven.
Aunque todavía se encuentran en una fase de crecimiento, Oslo Ovnies han conseguido llamar la atención con canciones que entran muy fácilmente, véase el caso de “Baklava”, “Lynch Tango”, “Itsmo”, “Bonzo”, “Appaloosas” o “NEPT”. Las altas temperaturas de la jornada jugaron una mala pasada a la tecnología, provocando serios problemas de conectividad en los in-ear que dejaron a los músicos prácticamente incomunicados entre sí sobre el escenario pero tiraron para adelante. Supieron aprovechar la oportunidad de abrir uno de los escenarios principales de Río Babel y presentarse ante un público que probablemente descubrirán su música por primera vez.
Antes de uno de los platos principales de la noche, alternaron dos propuestas muy diferentes. Por un lado la artista venezolana IREPELUSA con su personal estilo que fusiona hip hop, neo soul o R&B con ritmos latinos y, por otra parte, una de las bandas más veteranas y festivas del panorama español, ESKORZO. Con más de dos décadas de trayectoria, el grupo granadino ha construido una identidad basada en la mezcla de estilos como ska, reggae, rock, funk, cumbia, afrobeat y música balcánica.
Los había visto en directo hace ya bastantes años, y el recuerdo que tenía era precisamente la sensación de celebración colectiva. Refrescar parte de su directo nos dejó con el cuerpo preparado para viajar hasta México.
Así aterrizamos en el escenario ‘Johnnie Walker’ para ver a MOLOTOV. Pocas bandas representan mejor el espíritu rebelde del rock latino que ellos. Todavía recuerdo como me explotó la cabeza cuando llegó a mis manos el maravilloso ‘¿Dónde jugarán las niñas?’ a finales de los 90. Se convirtió en uno de mis discos bandera de la adolescencia gracias a ese estilo que mezcla rock, rap, funk y metal acompañado de letras irreverentes, críticas y cargadas de humor.
Arrancaron con “Amateur (Rock Me Amadeus)” como calentamiento perfecto antes de atacar “Chinga tu madre”, el primer golpe directo al mentón. A partir de ahí, el repertorio fue un no parar: “Pendejo”, “Parásito”, la locura de “Rastaman-dita”, el siempre efectivo “Frijolero” o el grito de unión colectiva de “Gimme tha Power”, todo un himno que fue casi un karaoke gigante. Uno de los detalles más llamativos del concierto fue la facilidad con la que los cuatro integrantes intercambian instrumentos según lo requiere cada canción, convirtiendo el escenario en una especie de juego de las sillas llevado al terreno musical, ejecutado con una naturalidad asombrosa.
También sonaron “Marciano I” y su posterior segunda parte en versión punk, el ska-punk de “Perro negro granjero” y la sátira de “El señor del banco”. Fieles a su carácter irreverente y alejados de cualquier pose de estrella de rock, varios miembros de la banda no dudaron en bajar del escenario para sumergirse en el corazón del pogo, mezclándose con la marea humana para compartir saltos, empujones y sudor al mismo ritmo que la gente.
Para finalizar dos cañonazos como “Mátate Teté” y “Puto”, que no dejó ni un pie anclado en el suelo de los que estábamos allí. Y lo mejor es que todo esto lo hacen cobijados por un sentido del humor ácido y una complicidad tremenda, tanto entre ellos como con la audiencia. ¡Larga vida a Molotov!
Después de esta dosis de pura energía, y antes de regresar al escenario principal para ver a Dexter Holland y compañía, recargamos pilas al son de CHIQUITA MOVIDA, una nueva banda reúne a un trío de lujo en las voces: Rayden, Mediyama y Skiz Siete, quienes unen sus fuerzas y estilos junto a una potente formación musical integrada por Babe (guitarra, secuencias y teclados), Jhonny (bajo) y Jona (guitarra). Sonaron muy muy frescos y orgánicos y es que, temas como “Gastos de gestión”, “Ojos superocho” o “Fotos Felices” se colaran en tu lista de Spotify y no querrás que salgan de ella.
Y ahora sí, uno de los grandes reclamos del festival, THE OFFSPRING. Unas auténticas leyendas del punk rock californiano con más de cuarenta años de carrera, millones de discos vendidos y pieza fundamental en la banda sonora de mucha gente que creció en los noventa. La trilogía formada por ‘Smash’, ‘Ixnay on the Hombre’ y ‘Americana’ marcó un antes y un después en el punk rock de los 90. En conjunto, estos discos definieron el paso del punk californiano del underground al gran público.
The Offspring demostraron una vez más por qué siguen siendo una de las bandas más fiables del punk rock melódico en directo. Desde el primer acorde de «Come Out and Play», el público respondió como si el tiempo no hubiera pasado, cantando y acompañando a Dexter Holland y Noodles durante toda la noche. Sin apenas dar un respiro, «All I Want» aceleró las pulsaciones, «Want You Bad» mantuvo la intensidad antes de dar paso a «Looking Out for #1», uno de los temas más recientes de la banda, que ha encajado con naturalidad entre sus clásicos. La energía continuó con la mítica «Staring at the Sun» o “Hit That” junto a la divertida “Original Prankster”.
Después llegó «Hammerhead», recordando la etapa de ‘Rise and Fall, Rage and Grace’, “Bad Habit” o el recuerdo a Ozzy Osbourne con el “Crazy Train” o el “Paranoid” de Black Sabbath. Tras esto, recuperaron el pulso del concierto con la poco habitual «Walla Walla», una agradable sorpresa para los seguidores más veteranos. A continuación, «Gotta Get Away» volvió a poner a todo el mundo a saltar antes de encadenar dos de sus mayores éxitos comerciales: «Why Don’t You Get a Job?», donde lanzaron pelotas gigantes serigrafiadas al público (que alguno se llevó como souvenir), y «Pretty Fly (for a White Guy)», con unos muñecos hinchables simulando al actor Guy Cohen, cara conocida de su videoclip.
La recta final fue a cargo de la magnífica «The Kids Aren’t Alright», «Lullaby», “You’re Gonna Go Far, Kid” y, como no podía ser de otra forma, «Self Esteem» puso el broche de oro a una noche que nos hizo volver a nuestra juventud.
Cerraban el festival ALAMEDADOSOULNA, que sustituyeron a los venezolanos CARAMELOS DE CIANURO, una de las formaciones más importantes del panorama latinoamericano que no pudieron estar en el festival por problemas derivados de la situación vigente en su país. E inmediatamente después, los mexicanos SON ROMPE PERA cerraban el telón a la jornada del sábado del Rio Babel recuperando la marimba tradicional para fusionarla con punk, ska, cumbia, rock y música tropical.
Y así se cerró la jornada del sábado 4 de julio en el Río Babel: con un ambiente impecable, una organización a la altura y la sensación compartida de haber vivido una noche redonda. Larga vida al Rio Babel.





