Crónica: Mercedes Márquez / Fotos: Sergio García Lavilla

 

Concierto perteneciente a la Gira Vibramahou by Madcool donde Xavier Amin Dphrepaulezz, conocido globalmente como Fantastic Negrito, el ganador de tres Grammy nos presenta su último trabajo Son of a Broken Man (2024) donde fusiona el blues crudo con la urgencia del punk, destellos de funk psicodélico y la profundidad del soul.

La cita es en la Sala El Sol de la mano de Houston Party, con un Sold Out colgado desde hacía días, seguidores buscaban entradas para no perderse a este Chamán del Black Roots.

La sala no tardó en llenarse, sin teloneros y con un ligero retraso sobre la hora, tomaban posiciones los músicos que acompañan en la Gira al norteamericano, en un escenario que apenas parecía lo suficientemente grande para contener la tormenta humana que estaba a punto de desatarse.

Cuando Fantastic Negrito pisó las tablas, el ambiente se transformó de inmediato, mostrando un magnetismo de predicador callejero, chamán del blues y showman de la vieja escuela, evocando la teatralidad de Prince, el descaro de George Clinton y la crudeza de Skip James.

Con su característica elegancia rebelde, su voz áspera, rica y camaleónica, tomó el micrófono listo para arrastrar al público a su particular ritual de sanación colectiva para comenzar con A Boy Named Andrew, un corte que sirvió para marcar el territorio con riffs afilados y una base rítmica demoledora. Sin dar un respiro, la banda se sumergió en el Groove denso y pantanoso de Scary Woman, seguida por la electrizante Hillbilly Love, donde el cruce de géneros demostró que las etiquetas tradicionales del blues se le quedan pequeñas.

Uno de los primeros momentos álgidos de la noche llegó con Working Poor, contagiados por el punzante órgano de Bryan C. Simmons, mientras Negrito escupía letras cargadas de crítica social y cinismo político. Con I Hope Somebody’s Loving You tocaba momento de relajación, una balada empapada en soul clásico donde el cantante lució su desgarrador falsete.

El bloque central fluyó con una libertad casi jazzística, permitiendo que la banda improvisara y estirara los tempos con solos espectaculares mientras los temas iban cayendo, Honest Man, Hump Thru the Winter, el instrumental Beat Salad, el demoledor combo gospel Bullshit Anthem / Get a Good Feeling o la locura colectiva de Chocolate Samurai.

El concierto entró en su fase más densa e introspectiva con la melancólica California Loner, abriendo paso a uno de los momentos más solemnes de la noche, la versión In the Pines, dotándola de una urgencia y una gravedad que recordó a las mejores lecturas de Lead Belly o Nirvana. Plastic Hamburgers y su riff de guitarra sonó mastodóntico y garajero, golpeando el pecho del público con la fuerza de una apisonadora de hard-rock setentero y cerrando con Computers.

Breve amago de despedida que no engañó a ninguno de los congregados en la misa pagana de Negrito. El grupo fue saliendo uno a uno empastando sus instrumentos cual reloj suizo, mientras que Negrito tardó unos instantes al salir con el Movil grabando la escena.

Lost in a Crowd, un recordatorio perfecto de sus primeros días de gloria independiente tras ganar el Tiny Desk de la NPR era la utilizada para ir cerrando, aunque fue con la provocativa y juguetona Sex Is Overrated, con la que cerró la noche, con ironía, sudor y puro desenfreno rítmico.

Fantastic Negrito no solo ofreció un concierto; completó una declaración de principios, donde el blues no es una pieza de museo que deba preservarse con nostalgia, sino un organismo vivo que evoluciona como la vida misma.