Crónica: Mercedes Márquez / Fotos: Sergio García Lavilla

 

Dentro del ciclo Inverfest nos encontramos a Egon Soda, una joya de concierto entre toda la oferta musical de enero que copando todas las salas de Madrid.

La banda compuesta por Ricky Falkner (Love of Lesbian, Standstill), Ferran Pontón, Xavi Molero (Ivan Ferreiro, Zahara), Pablo Garrido (The New Raemon), Ricky Lavado (Nudozurdo), y Charlie Bautista (en los teclados), nos adentra en el un mundo de melodías elaboradas y penetrantes, con un sonido atemporal en el que compaginan perfectamente el soul, pop, folk americano. Desde un sonido tranquilo (ellos mismos son conscientes y alardean de ello) crean una atmosfera de sonidos delicados, bellas guitarras y letras poéticas, algo complejas en muchos casos (se nota la vena creativa de Ferrán Pontón), que nos sumergen en un ambiente sin más pretensiones que disfrutar de la vida y de la música.

La cita es en La Sala del Movistar, la hermana pequeña del Movistar Arena, que esta vez albergaba el partido de Euroliga Madrid-Barcelona, cosa que hacía que la restauración de los aledaños no estuviera tan abarrotada como de costumbre.

Sin nadie en la cola a la hora de la apertura, tal vez por el frio o porque el público apuraba hasta el último momento al no haber teloneros anunciados, el recinto se fue llenando poco a poco, para minutos antes del inicio con un Ricky Lavado saludando al público y algo nervioso, presentar un lleno total (quizás quedaba algo libre en la primera planta).

Tras colocarse en el escenario y saludar a todos los asistentes anunciando un setlist que se iba a basar en sus inicios, Tokio es el tema que abre una noche que promete emociones, con una larga entrada calmada de batería a la que se irán sumando instrumentos, uniéndose la parte vocal rebasada la mitad del tema creando una sugerente atmósfera. Continuada con L) ar algo más rockera, pero con un toque jazz que le confiere el piano de Charlie, ambas de su disco Egon Soda (2008). El trio inicial lo cierra Todo lo que Sangra, que, pese a ser de su ultimo trabajo, arrastra sombras de su primer disco maridando perfectamente con los temas anteriores, con un rock suave y etéreo.

Falkner conversa con el público indicando el nerviosismo que tienen siempre van a tocar, porque tocan tan poco que es como la primera vez, además de adelantar que las siguientes canciones son más movidas (risas del respetable). Continuamos repasando temas antiguos como Bienvenidas Las Alarmas con brillo semi acústico en las guitarras y una melodía vocal rutilante y directa, Ctrl + Alt + Supr, El Dia del Padre, o el art-rock de El Arte De La Fuga.

El concierto recupera también temas de su segundo trabajo como Vals de la Pequeña mecánica, Papel Pintado (la favorita de Falkner) con temas de su último trabajo como la beatleliana Ortigas en tu Nombre.

Anunciando que no son un grupo de bises, nos ofrecieron 4 temas para terminar. Escápula una de esas canciones que te arrastran hacia un torrente de emociones y recuerdos imposible de parar, dio paso a Nueva Internacional exquisita letra de Ferrán Pontón, de digestión lenta y paciente.

No podíamos irnos sin el himno El Bellaurora, intima y deliciosamente coreable, que hico que la sala al unísono cantase el estribillo, con Falkner ofreciéndonos el micrófono para ser nosotros los protagonistas y Egon Soda el público, intercambiando los papeles por un momento.

Adiós termina la noche, una despedida repleta de normalidad y sencillez, nunca antes tocada en directo, una vez más, haciendo fácil lo que tantos otros hacen de manera tan difícil.

Es una delicia poder disfrutar de este grupo cada vez que tienen tiempo de reunirse y tocar en directo, donde los grandes músicos se encuentran en su salsa.