Crónica: Mercedes Márquez / Fotos: Sergio García Lavilla

 

Gira de despedida de los escenarios del mítico cantante de los Orange Juice, Edwyn Collins (Edimburgo, 1959), que tras superar un derrame cerebral en 2005, consiguió reconstruir su carrera musical y regresar con el apoyo de su esposa Grace. Aventuras que comenzaron en 1976 con The Nu Sonics, banda punk de la escuela de arte de Glasgow, antes de transformarse en la frenética perfección del indie pop de Orange Juice.

Dentro de la Gira ´The Testimonial Tour 2026: A last lap Arround Spain’ que le está llevando por las principales ciudades españolas, aterriza en la Sala But de la mano de Houston Party con una legión de seguidores a la espera de poder despedirse del escocés.

Esta noche es, sin duda, una celebración, es un emotivo homenaje y una oportunidad para contemplar las instantáneas sonoras de la juventud con canciones que perduran en el tiempo antes de desvanecerse en el universo, ante la última gira de Edwyn.

Para ir amenizando la espera, una primera sorpresa, el grupo Bayview, en el que el hijo de Edwyn intenta seguir los pasos de su padre (aunque con menos voz que su progenitor). Con apenas unos pocos temas, con un sonido bastante malo en su micro, solventado en parte con la parte instrumental, nos dejó un momento correcto de shoegaze, ante apenas una veintena de personas que habíamos llegado temprano.

A continuación era el turno del grupo telonero que acompañará a Edwyn a lo largo de su gira en España. Los Glass Cheques es un dúo de Glasgow formado por Jamie Keenan y Darren McCaughey, nacido de las cenizas de la banda escocesa The LaFontaines. Con su propuesta centrada en un indie rock de alto octanaje con melodías pop y una composición honesta y directa, nos recuerdan a Stereophonics y los primigenios Artic Monkeys (salvando las distancias), mientras la sala se va llenando.

Con algo de retraso sobre la hora, esperando a los últimos rezagados entre un aplauso generalizado, tomaba asiento en la silla que le habían preparado en el centro del escenario, el grande e inigualable Edwyn Collins.

Falling and Laughing y Dying Day eran perfecta para el inicio, tema de Orange Juice, sus canciones siguen siendo clásicos del pop atemporales, y su voz llena la sala con una resonancia cautivadora, manteniendo ese tono exquisito que transita con maestría entre un sarcasmo alegre y una resonancia melódica y conmovedora.

Make me Feel Again y The Campaign for Real Rock de Georgeus George (1994), con sus cálidos y potentes matices de nu soul, nos transportan al pasado, abrazando y celebrando todas las etapas de su trayectoria musical.

El concierto se centra en la interpretación de algunos de sus primeros sencillos, que aún suenan atemporales gracias a su mezcla de The Velvet Underground, Spiral Scratch y la salida del punk a través de The Subway Sect. Canciones llenas de esa mezcla mágica de energía, encanto, guitarras agudas y líneas de bajo profundas que se han vuelto imperecederas, como What Presence, Intuition Told Me, Simply Thrilled Honey o Rip It Up.

Momentos especiales fueron el dueto con su hijo en In Your Eyes o el momento del pre bises con A Girl Like You. La canción sigue siendo un himno, con su mezcla de melodía clásica sobre ritmos de dancehall del northern soul, interpretada con una voz sensual y adornada con hipnóticos solos de guitarra, en una muestra de pop clásico con aires retro.

La despedida no podía no tener un bis, con un atronador aplauso mientras volvía al escenario para terminar con Low Expectations, Home Again, Felicity y la última canción que le veremos en directo, Blue Boy en la que a modo de despedida nos repetía Good Night, Good Night…….

Pero si este es realmente el final, entonces esta noche ha sido un broche de oro perfecto para uno de los grandes maestros del post-punk.