Crónica: Javier Pedrouzo
Fotografías: María Simón
Eran las 20:30 y una cuenta atrás aparecía en el escenario del WiZink Center. Cuando alcanzase el cero, habría empezado el decimocuarto concierto de Malú en este recinto. Y no se trataba de un concierto cualquiera, Malú llenaba todas las localidades del último concierto de la gira en la que celebraba 25 años en la música.
Como guiño a estos 25 años, Malú comenzó el concierto recorriendo su discografía desde el inicio. La primera canción que entonó fue también su debut en la música, Aprendiz. Le siguieron varias canciones de sus primeros discos como Toda o Diles, donde el público más adulto aprovechó para lucirse.
Continuando cronológicamente con su discografía llegaba el turno de su primer invitado y amigo, Antonio Orozco. Juntos cantaban una versión de Devuélveme la vida que terminaba con los dos fundiéndose en un abrazo.
A continuación, Malú nos transportaba a inicios de la década de 2010 para iniciar el que fue el punto álgido de su concierto. Era el momento de los hits por excelencia de la artista. El primero de ellos fue Ahora tú, que con la compañía de Luis Fonsi, emocionó a todos los fans. Sin embargo, el momento que causó una mayor reacción por parte del público fue la salida de Vanesa Martín. La malagueña se unía a Malú para cantar su tema Ni un segundo. Posteriormente, el lado más romántico de Malú se dejó ver mientras interpretaba Vuelvo a verte y su lado más disfrutón mientras callaba para que el público cantase su mayor éxito, Blanco y negro. Finalmente, A prueba de ti terminó esta sección de grandes éxitos de la música pop española.
La siguiente parte comenzaba con todo el escenario a oscuras y solo dos focos blancos, uno dirigido a un guitarrista y otro a la propia Malú, el momento más íntimo del concierto había llegado. Sacando sus raíces andaluzas, Malú interpretaba Oye junto a Israel Fernández y acompañada de Pablo López, Ángel caído, la canción que un día compuso y decidió entregar a Malú.
Alcanzando ya finales de la década de 2010, era el turno de las canciones de sus últimos discos. Desprevenida y Quiero hicieron saltar a los asistentes hasta que volvió a llegar la emoción cuando Malú interpretó Ausente, la canción que dedica al padre de su hija y del que no dice nada bueno.
Con la emoción en el cuerpo que le provocó cantar esta canción, Malú se dispuso a dar un discurso de agradecimiento al público por estar siempre ahí. En ese momento, toda la grada empezó a gritar al unísono “Este es tu palacio” -refiriéndose al nombre antiguo del recinto- lo que provocó las lágrimas de Malú. Quizás esté asumiendo que la tendencia de la música actual no la acompaña y que este puede ser su último sold out en el escenario de los grandes cantantes en España que ella tantas veces ha pisado.
Para no terminar con este sabor de boca, daba comienzo un Medley de varios de sus temas ya cantados durante el concierto. El público aprovechó para disfrutar de este momento con los teléfonos en los bolsillos y cantando a pleno pulmón todas y cada una de las canciones. Con este WiZink Center, Malú ponía el broche de oro a 25 años en la música.










