Crónica y fotos: Sergio García Lavilla
Concierto acústico de la Habitación Roja en la terraza del Hotel Hyaat Centric, perteneciente al ciclo Atardeceres Larios, que nos llevará por distintas ciudades y artistas para disfrutar de los mejores acústicos, en las mejores terrazas de los más exclusivos hoteles.
Tras pasar por la sala But en noviembre, cerrando la gira de los discos que componen el tándem Años Luz (I y II), con una despida de los escenarios, para dedicarse a la preparación de su siguiente disco, no esperaba volverlos a ver tan pronto, y además, en un formato que se adapta a la perfección a su repertorio y del que son auténticos maestros.
La cita era en el Jardín Diana de la Azotea del Hotel Hyatt Centric, en plena Gran Vía de Madrid, lugar en el que puedes ver atardecer tomando algo en su terraza, mientras te deleitas mirando las vistas del skyliner de Madrid y, en este caso, buena música.
Tras acceder a la terraza, nos encontramos con el grupo telonero Tres Caladas, también en formato acústico, formado por Rodri (voz) e Iñigo (guitarra), que calienta el ambiente con melodías pop bien trabajadas y con mucho sentimiento como es el caso de Estés donde Estés, recordando al padre del cantante, Interestelar, Quiero, Charlotte o Arde, con la que cerraron su actuación.
Tocaba el turno de la Habitación Roja, banda valenciana legendaria en el panorama Indie, con más de 25 años sobre el escenario, referente por saber conectar ese cambio generacional a través de unas melodías y letras muy cuidadas, que llegan al corazón, en este caso solamente con la inconfundible voz de Jorge Martí y la guitarra exquisita de Pau Roca.
El inicio no puede ser mejor, con el tempo perfecto de El Día Internacional de los Amantes nos introducen directamente y sin anestesia en lo que iba a ser una velada espectacular, con fieles coreando cada estrofa mientras el sol se pone en Madrid. Con Segunda Oportunidad y Cuando te hablen de mí, nos acercan a los primeros temas de la banda, auténticos himnos de los valencianos, que en acústico te llegan más al corazón, que recordaban a los inicios de la banda en la sala Maravillas de Madrid, cuando desde su Valencia natal iniciaron el largo camino hacia el éxito.
Sin setlist y aceptando peticiones, algo arriesgadísimo teniendo en cuenta la cantidad de temas de la banda, pero resuelto con gran maestría, seguimos con El Duelo, La Noche se vuelve a encender (recordando acordes olvidados), y el momento más divertido de la noche, con la petición de Réquiem por parte de una influencer seguidora del grupo.
Al no recordar la letra, animaron a la peticionaria a subirse y cantarla junto a ellos, momento que nos sirvió para ver que no se trataba de un concierto al uso, sino una fiesta entre amigos, familiares (el padre y la hermana de Pau estaban entre el público).
Iba cayendo la noche y los temas, entre ellos Berlín, Madrid, La moneda en el aire y para cerrar, por motivos de horario (hay que recordar que estamos en un hotel), tres auténticos temazos que representan lo mejor de la banda, y no podían ser otros que Indestructibles, En mi Habitación y Ayer.
Se intentaron bises por parte del grupo, pero no se pudo, compensado con el post concierto en el que pudimos disfrutar charlando con ellos.
La tarde en la que Taylor Swift desataba la locura en Madrid, un pequeño grupo de gente, entre los que se encuentra un servidor, disfrutamos de un concierto intimo en un lugar espectacular, saboreando cada tema de estos valencianos que son parte de la historia de la música española.
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