Crónica y fotos: Sergio García Lavilla
Concierto perteneciente a la gira presentación del segundo disco del dúo de dream pop de Liverpool, que lleva por título ‘Big Swimmer’.
La compositora Hannah Merrick y el guitarrista Craig Whittle, nos presentan su nuevo trabajo que nace a partir de su primera gira por Estados Unidos, en el que bebieron de las fuentes de los grandes maestros del folk como Neil Young, el lo-fi de Smog, el rock alternativo del grandísimo Lou Reed con colaboraciones de Sharon Van Etten en un par de temas, dándole un peso específico a la letra en todas sus composiciones.
King Hannah cuenta historias en las que la música crea el ambiente y acompaña en la creación de atmósferas, que potencian el viaje a través de los temas de sus discos y sus directos.
La cita en Madrid era en la Sala El Sol de la mano de Primavera Tours (Primavera Sound) con un sold out, que tal vez habría necesitado de un aforo mayor, aunque el día de la semana elegido no acompañase (lunes) y la sobresaturación de eventos que se están concentrando en esta parte final del año.
La gente iba entrando con cuentagotas, incluso durante la actuación de los teloneros, apenas habría unas 50 personas. El elegido para amenizar la espera era el inglés Joe Gideon, un excéntrico cantautor componente de la banda Joe Gideon & the Shark, en la que desplegó todo su folk alternativo, rozando lo experimental en la que lírica, guitarras desacompasadas, teclados etéreos, flautas desafinadas cual estudiante de primaria, pillaron a pie cambiado a los que no están acostumbrados a este tipo de composiciones, en las que las capas de instrumentos combinados sin necesidad de coordinarse dan paso a letras elaboradas y con fondo. Media docena de temas entre los que destacó Anything You por ser el más lirico de todos.
Ya con la sala llena le tocaba el turno a King Hannah, que con un vestido de volantes rojo (quizás intentando replicar un vestido típico español) y su sobriedad evidente, tomaba el escenario para dar comienzo al viaje entre la luz y la oscuridad con Somewhere near el Paso, que con fuertes influencias de Neil Young en un tono in crescendo creando una atmosfera densa cercana a sonidos Twin Peaks, perfectamente secundada con The Mattress que nos aproxima a sonidos Portishead incluso en la voz muy en la línea de Beth Gibbons.
Milk Boy nos muestra una canción sin estructura, sin estribillo, con bajo inquietante, guitarras muy densas, en la que nos cuenta una historia inquietante entre un niño y un adulto en Filadelfia…claustrofóbica, intensa, maravillosa.
Con Go Kart Kid nos lleva a su anterior álbum y se nota la diferencia, algo más luminosa más PJ Harvey, con teclados más amigables. Sin dejar confiarnos retomamos con John Prine y Suddenly your Hand, con guiños a Bill Callahan, a la oscuridad, al equilibrio entre la luz y la oscuridad que consigue con la romántica New York Lets do Nothing.
Cover de Bruce Springsteen con State Trooper, notándose el fondo del norteamericano en el ritmo de guitarra y ese sonido folk tan arraigado en Bruce, que dio paso a Creme Brulee con el que se marcharon previo a bises.
Big Swimmer es el tema elegido para cerrar la velada, grabado junto a Sharon van Etten, en el que en modo acústico la primera parte y acompañado por la banda en la segunda, se acerca a la luz del folk más digerible, más bailable, con modulación deliciosa de la voz.
Fin de fiesta con Blue Christmas, un tema navideño de Doye O’Dell, con el que se despidieron de un público que se lo pasó en grande, disfrutando de la voz y el ambiente creado por el dúo británico.





