Crónica: Sergio García Lavilla
Después de cuatro días en el Mad Cool no había mejor cierre que Metallica en el Civitas Metropolitano, dentro del segundo concierto del que se compone el Tour M72 que los está llevando a girar por todo el mundo.
El formato que han elegido los americanos, es dar dos conciertos separados por un par de días en una misma ciudad, con teloneros distintos y con setlist que no repiten canciones entre sí, incluso entre distintas ciudades, aunque mantengan un alto porcentaje de canciones sin cambios.
El primer concierto había girado en torno a los LPs Master of Puppets, Kill Em All y 72 Seasons (23) por lo que me esperaba un set más inspirado en Ride the Lightnining y el Black, casi de lo mejor del grupo, presentándose una tarde muy prometedora, pese a coincidir con la final de la Eurocopa.
Las inmediaciones del Metropolitano eran un hervidero de fans de negro riguroso, como marcan los cánones, que se refugiaban en los bares cercanos resguardándose de las altas temperaturas que asolaban Madrid. La cita era a las nueve pero antes había un par de teloneros que iban calentando el ambiente (aunque con poca gente todavía en el foso circular); los primeros ICE NINE KILLS con su metalcore mezclado con symphonic metal, derrocharon decibelios con los primeros asistentes que querían asegurarse una posición privilegiada para ver a Metallica, a los que siguieron, los también estadounidenses, FIVE FINGER DEATH PUNCH con su estilo Groove metal, variante del Thrash metal que con temas como Lift me up, Wrong Side of Heaven, The bleeding o una gran versión del House of a Rising Sun de The Animals, dejaron un muy buen sabor de boca a un público que ya abarrotaba la pista y que terminaba por llenar las gradas del Civitas Metropolitano.
Con un ligero retraso, casi de 15 minutos, sonaba el tema de ACDC ‘Its a long way to the top’ que anunciaba que el show daba comienzo, no sin antes el genio de Morricone y su Ectasy of Gold (proyectando en las 8 pantallas de las sendas torres la escena de El Bueno, el Feo y el malo que hace icónica la canción y la película).
Con los acordes de Whiplash ascendía la batería de Ulrich mientras los miembros de la banda (Hetfield, Hammet y Trujillo) se colocaban alrededor del anillo que haría de escenario circular, aun con la luz del día (más espectacular cuando bajo la luz). El comienzo con un clásico del Kill em All presagiaba una gran noche de rock metal del bueno. Antes de continuar, no siendo la primera vez que lo percibo, es que el sonido en el Metropolitano no es bueno en la zona de gradas, ya que tiene mucho efecto rebote y desluce la parte de las voces, prevaleciendo mucho los graves.
El Ride de Lightning empezó a coger peso con dos pelotazos, el For Whom the bell tolls y el propio Ride de Lightning que nos transportaron a los primeros años 80, cuando la banda practicaban un trash más espídico ante el que puede ser el mejor álbum de metal de todos los tiempos. Tras un salto al presente con The Memory Remains y Lux Aeterna, a la vez que se iluminaban las led del anillo (por fin cayó la noche), la batería desapareció bajo el escenario para, sorpresa de todos, aparecer en otro punto del mismo (de forma que todo el mundo pudiese estar cerca de Ulrich).
El momento del tema versionado, en el que el mítico Miguel Ríos y su Bienvenidos, iba a ser el protagonista de la cover que Trujillo se marcó antes del Wellcome Home Sanitarium del Master of Puppets, con su crescendo a partir de una intro instrumental muy característica de la banda, punteo de guitarra muy ochentero.
Con Wherever i may roam se canto el primer gol de España, con el tercer cambio de posición de batería mientras el The Call of Ktulu daba descanso a la voz de Hetfield que tras 8 temas empezaba a resentirse. Con Fight fire with me cerraban la revisión del RTL, a la vez que España marcaba el segundo gol que le dio la Eurocopa y que hizo que el estadio se viniese abajo, en el momento que el pitido final coincidió con el One, uno de los temas más potentes y reconocibles de la banda, junto con un espectacular show pirotécnico que te hacía pensar que estaban en plena Guerra mundial.
Cierre mágico con Enter Sandman, tras el cual, la gente no se movió un ápice, haciendo que la banda tuviese que salir nuevamente a agradecer la asistencia y a celebrar con todos la recién ganada Eurocopa y el “Yo soy español, español,…” coreado por Hetfield.
El show que despliega Metallica en sus conciertos es sencillamente espectacular, tanto por sonido, pirotecnia, elección de los setlist, implicación con el público y tempo del mismo.
Lets rock.





