Crónica: Sergio García Lavilla
Concierto perteneciente a la gira del quinto álbum de banda que lleva por título ‘Nueva Sinfonía Sobre el Caos’ (24) el más vitalista y electrónico de la carrera de estos músicos liderados por el carismático Abraham Boba, que ha tenido la colaboración especial en la producción del mítico Martí Perarnau IV, amigo de la banda desde hace muchos años.
Con una doble cita en la Riviera, el cartel de todo vendido, aterrizaban en la capital de la mano de Panda y La Trinchera para presentar en directo su último trabajo. En un entorno cambiante en el panorama musical, donde hay que estar sacando continuamente canciones para no desaparecer en el mar de grupos, donde los discos ya no son rentables (más allá de los coleccionistas del formato vinilo), estos decanos del rock apuestan por lo que mejor saben hacer, girar y tocar sobre todo en festivales, que es donde el público nuevo se acerca a las bandas de toda la vida.
Con la acreditación para el segundo día, ya habían llegado a mis oídos comentarios de la gran primera noche, por lo que esperábamos que por lo menos estuviese a la misma altura, cosa que cumplió con creces (sobre todo porque no creo que se pudiese hacer mejor).
El ambiente en los bares de alrededor estaba tomado por las legiones de seguidores de León Benavente, perfil más bien cercando a los 50s con muchas ganas de pasarlo bien, comentando como el giro electrónico de la banda le había dado un nuevo impulso que tras el melancólico ERA (22).
Sin teloneros, la gente fue entrando con calma apurando sus últimos tercios, para que poco más tarde de las 9, con un lleno total, sonasen las primeras notas del explosivo Úsame/Tírame que destila por todos los poros el sonido Krautrock. Enlazando con la industrial A la Moda y la muy New Order Nada cerraban el trio de temas que ponían a punto a un publico que ya estaba entregado desde el primer momento.
Amo y la espiritual Como la piedra que flota son las primeras reminiscencias al excelso Vamos a volvernos locos (19). El ritmo del concierto, la acústica, las luces, el show de Abraham, que nos lleva a corear Animo, Valiente un autentico himno de la banda.
Los temas de su ultimo disco van cayendo Brillando con su reminiscencia a Where is my mind de Pixies, la tranquila Gerry que ayuda a tomarnos un descanso, la adictiva y techno Baile Existencialista, acercándonos al pop con La Aventura con su reminiscencia a la ítalo-disco inicial o las guitarras rasgadas con un estribillo machacón de Que Cruel.
La sorpresa de la noche vendría de la mano de Cristina Martínez del El Columpio Asesino, marcándose un dueto en Su Verso, tema se mueve bien en un punto intermedio entre lugares comunes de ambas bandas, mezclando el fraseo con la rabia y el estribillo para dejar uno de los momentos más emotivos de la noche.
Cristina volvió a aparecer en Soy Brigada, quizás la mejor canción de la banda en mi opinión, cerrando el bloque principal de la noche antes de volver al escenario para bises.
La triada de cierre vendría capitaneada por En el Festín y la colaboración del mismísimo Martín Perramau, referente del techno duro, fiesta descontrolada, éxtasis, alcohol, desenfreno, sexo en la oscuridad de la noche; la más guitarrera Gloria, con el speech de Abraham característico, que desemboca en estribillos muy potentes en un crescendo que es marca de la casa.
Ayer Salí era el elegido para despedir la noche, con Abraham entre el público, dándose un baño de masas, en lo que fue un gran concierto, de muchos quilates en uno de los directos más brutales que se pueden ver actualmente.
No sé cómo fue el viernes, pero no creo que pueda superar a lo que vivimos en la Riviera el sábado.





