Concierto Springsteen en Madrid 2024

Crónica: Sergio García Lavilla

No me considero un fan al uso del Boss (74 añazos), ni tampoco es que me desagrade el tipo de música que, a lo largo de sus 21 discos de estudio, junto con sus compañeros de la E-Street Band, ha desarrollado a lo largo de su extensa carrera musical; pero no podía dejar pasar la “ultima oportunidad” de ver a este artista en directo, tal vez uno de los mejores por su extensión y diversidad de temas (no suele adaptarse a una tour list) que tratan de sorprender al público.

Desde los inicios con el Greetings from Asbury Park N.J. (1979) hasta el último disco de versiones R&B Only the Strong Survive, la carrera de esta leyenda del Rock despega con el emblemático Born in the U.S.A (1984) con auténticos temazos que nos dejó degustar en directo.

Las tres citas de Madrid eran el 12,14 y 17 de junio en el Civitas Metropolitano (lo que era el antiguo Wanda), con la incertidumbre de si iba a estar recuperado de sus problemas de voz que le obligaron a suspender parte de su gira europea, y que, reanudaba el mismo día 12 con todo vendido desde hacía varias semanas.

El día elegido para verle, gracias a Doctor Music, era el mismo día 12 de junio.

Me dirigí con tiempo para empaparme del ambiente que, en torno a los conciertos del Boss, se vive por parte de todos sus fans que en muchos casos podrían denominarse adeptos a la religión del de New Jersey. Camisetas negras, pañuelos vintage, gente de todas las edades que han seguido a Bruce desde sus primeros conciertos en España, comprando merchand y degustando cerveza antes de entrar a ver las más de 2H de buena música a la que los tiene acostumbrados.

Con algo de confusión en las puertas, me dirijo a la zona de Prensa, segundo anfiteatro desde donde puedo ver la totalidad del campo (no muy buena visibilidad del escenario). El concierto está programado para las 9 horas, el goteo de gente es incesante desde la apertura de puertas, para llenarse minutos antes de la hora de inicio. Aprovecho para comentar lo de las Fan Zone o Vip Zone en pista, ya que me parece perder un poco la esencia de los macro conciertos, dividiendo a público en función de su capacidad económica y masificando las zonas de pista baratas, en muchos casos tapadas por torres de sonido, pasillos de paso, en fin, rentabilizar al máximo.

El retraso de algo más de 20 minutos hacía dudar de si el Boss estaba completamente recuperado de su lesión de cuerdas vocales, de si no iba a suspender en el último momento, pero llegaban en un carro todos los integrantes de la banda que fueron situándose en sus puestos entre un griterío ensordecedor.

Y entonces, si, entonces salió el Jefe y se cayó el estadio tras las tres preguntas que nos hizo: ¿Estáis preparados para el Show? Tras lo cual empezaron los primeros acordes de Lonesome Day con un sonido bastante pobre en la que no se le oía bien, tanto por la acústica como por la voz dubitativa que parecía tratar de entrar en calor, bien cubierto por los pedazos de músicos que lleva. Esto se mantuvo en los siguientes temas No Surrender, Ghost y Two Hearts, en los que se tuvo que apoyar en Steve Van Zandt (guitarrista) para los coros.

Primera sorpresa al tocar por primera vez en directo Frankie Fell in Love ante un público al que le costó identificarla (solo para los muy cafeteros), seguida muy de cerca de Rockin’all over the world (cover de John Fogerty) que esta se la sabia todo el mundo enlazada con Hungry Heart, un clásico del artista, junto a The River que sonó algún tema después.

Tras otra cover de Commodors como fue Nightshift, nos retrotrajo a sus inicios con Last Man Standing en acústico, en la que nos comentó como empezó de joven con la banda Child que pronto cambió de nombre por Stell Mill, subtitulada en las dos pantallas gigantes que flanqueaban el escenario.

Tocaba otra cover, esta vez de Patti Smith, coreada como no podría se de otro modo por todo el público, no era otra que Because de Night, un himno generacional que alguna vez en la vida todos hemos escuchado.

La voz no acababa de sonar redonda, pero la alternancia de temas menos exigentes, los punteos de la banda, ligeros descansos con speech incluido, permitían al genio norteamericano llegar a los primeros bises no sin antes deleitarnos con The Rising, Badlands y Thunder Road.

Volvía al escenario con Land of Hope and Dreams, con la voz algo ya cansada, al contrario que los dos conciertos posteriores en las que la varió por Born in the U.S.A. (la gran olvidada en este primer día) con más seguridad en sus posibilidades de forzar tonos.

Lo más curioso es que se usó luz blanca para todo el estadio, algo inusual en los grupos, para dar paso a Born to Run y Bobby Jean en un claro homenaje a toda su carrera. Con Dancing in the Dark presentó a la banda, una autentica legión de músicos a cada cual mejor, para dar paso al fin de fiesta, la cover de Twist and Shout de los Top Notes aunque popularizada por The Beatles. Apoteósico.

Quedaba una última sorpresa, el segundo bis fue acústico y se trató de I’ll see you in my dreams, que quizás fue una despedida anunciada, de lo que creo que será su última gira es formato estadios, por lo que quería quedarse con la imagen de toda esa gente con cara de haber visto un gran show, quizás no el mejor del Boss, ni de lejos, pero sí el más emotivo por poder ser el último.

Fin de concierto, salida en estampida para coger el metro, con comentarios de todo tipo (que si la voz, que no se le oía bien al principio, que, si luego se animó,) que no quitaban la sonrisa de la cara de todos los que vimos al Boss en lo que probablemente sea una despedida anunciada.