Crónica: Víctor Robi
La pasada noche recibíamos a los hermanos Leto junto a Stevie Aiello. Lo pongo aparte porque claramente durante la actuación, Stevie fue un actor secundario. Estábamos allí para recibir la gira “Season World Tour 2024”, en la que la banda presentaba su último álbum, “It’s the End of the World But It’s a Beautiful Day”.
Como siempre, antes de entrar en materia, permíteme presentarte a la banda, por si alguien no conoce al excéntrico Jared y compañía. 30 Seconds to Mars es una banda estadounidense de rock alternativo formada en 1998 en Los Ángeles, California. A lo largo de la pasada década, se convirtieron en una de las bandas líderes en los festivales, gracias a temas como “The Kill” o “From Yesterday”.
Cerca de las nueve y cuarto, comienza una cuenta atrás mientras vemos a los hermanos salir de los camerinos en las pantallas. Desde el primer tema, la banda dejó claro a qué venían: activaron los cañones de papel y dejaron en claro que lo importante era el espectáculo. Jared, con su capa, manejaba al público como si fuera un director de orquesta, y la audiencia respondía entregada, saltando cuando él lo indicaba o cantando si así lo ordenaba.
Sin embargo, no todo es oro lo que reluce. La ausencia de Tomo Milicevic es bastante notable, y sumado al exceso de batería pregrabada en los coros, la actuación pierde un poco de brillo. Para rematar, con “Walk On Water”, escuchamos las primeras señales del autotune, más propio de un cantante de trap que de una banda de rock.
Una vez asimilado lo mencionado en el párrafo anterior y obviando el aspecto musical, hay que reconocer que saben cómo ganarse al público y hacerlo disfrutar. Durante “Rescue Me”, sacaron a bailar a algunos asistentes, incluso abrazándolos. Luego, con “Seasons”, Jared se despojó de la capa y la chaqueta, intentando crear un momento íntimo con un acústico, aunque el autotune no ayudó mucho.
Después de “This Is War”, vendría un par de temas en acústico: “Alibi” y “From Yesterday”. Para mi sorpresa, funcionaron de manera estupenda y conectaron aún más con los allí presentes. Este momento de tranquilidad fue simplemente un respiro. El mago Jared aún tenía muchos trucos que enseñar: balones con “Night of Hunters”, juego de linternas con “City of Angels” o agitar la bandera de España como si fuera un abanderado en los Juegos con “A Beautiful Lie”.
Cerraría la parte oficial tomando la guitarra (¿por qué no lo hizo antes?) y demostrando que sabe rockear con “Attack”. Para el bis, volvería a sorprendernos saliendo con la camiseta de la selección española, agitando a las masas al grito de “¡Olé, olé!” para corear con “The Kill (Bury Me)” y bailar con “Closer to the Edge”. De nuevo, subiría a numerosos fans al escenario, mostrándose muy cercano.
Seguramente no sea el mejor concierto de rock al que puedas asistir hoy en día, pero si dejas de lado el aspecto musical, el espectáculo que ofrecen es muy entretenido, y gran parte de la culpa la tiene ese showman que es Jared Leto.





