Crónica: Víctor Robi
Volvimos a la sala But para visitar a unas leyendas del punk con ciertas dudas sobre su estado físico debido a la edad, dudas que disiparon con un magnífico concierto. Por si alguien tiene dudas, hablamos de Cock Sparrer.
Son una influyente banda de punk rock inglesa que se formó en 1972 en el East End de Londres. Son conocidos por su papel en la formación de la escena punk de principios de los años 80 y el subgénero Oi!. En su música se reflejan los problemas cotidianos de la clase trabajadora, con influencias del pub rock y el glam rock de los años 60.
Antes de los británicos, saldrían a caldear el ambiente los ingleses Crown Court, que por motivos logísticos no pudimos ver. A quienes sí pudimos disfrutar fue a los catalanes CRIM, que durante unos 45 minutos demostraron porqué son una de las bandas más en forma del género, pudiendo escuchar temazos como «Castells de sorra» o «Patrimoni mundial».
Pasadas las 9 y cuarto, comienza a salir la banda y con los primeros acordes de «Riot Squad» se desata el torbellino en la sala, especialmente en la pista de baile, siguiendo el incendio con «Watch Your Back» y la coreada «Working». Por supuesto, habría espacio para las canciones de su último álbum cómo «With My Hand On My Heart» o «Mind Your Own Business», que no desentonan entre sus clásicos.
Hubo espacio para recordar su última visita a la sala But justo antes de la pandemia, pidiendo gritar más fuerte para «What’s It Like to Be Old» y que junto con «One By One» mostrarían la buena forma física y musical en la que están. A partir de aquí, sería un desfile de grandes temas que nos han dejado durante sus más de 50 años de carrera como «Nothing Like You», «Here We Stand», «I Got Your Number» o la coreadísima «Take ‘em All», donde el público haría los coros a la perfección.
Los londinenses saben perfectamente cómo llevar al público a su terreno y que todo el concierto sea una fiesta reivindicativa. Terminarían con «Where Are They Now» con el inicio a capella, la locura de «Suicide Girls» con varias chicas subiendo a cantar y bailar con ellos, que recuerda a los conciertos locos de antes, el melocotonazo que es «England Belongs to Me» y cerrando el concierto con «We’re Coming Back», dejando una gran noche sin necesidad de ningún bis ni adorno extra solo buenas letras, geniales ritmos y una excelente capacidad de contagiar.
Es una gozada ver cómo todos unos señores todavía dan guerra y ponen a poguear a jóvenes y mayores en comunión. Me sorprendió la energía que mostraron en el escenario, que se trasladó a la juventud allí presente, demostrando que el punk sigue estando vivo y continúa siendo la escena más reivindicativa para la clase trabajadora.










