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música en vivo en Madrid

Tom odell volvía a Madrid después de su paso por el Mad Cool 2016. Por entonces aún no había sacado su segundo disco, aun así ya tenía los primeros singles de adelanto de este su segundo trabajo “Wrong Crowd” que venía a presentar en versión extendida en un concierto para el que había colgado un “SOLD OUT” en la sala BUT.

Para amenizar la espera hasta el comienzo del concierto, una desconocida Jade Bird entretuvo al público ella sola, armada con una guitarra acústica a la derecha del escenario (el centro ya estaba ocupado por el omnipresente piano de Tom). Su pop-folk suave muy en la onda de Jessica Pratt, pero con un toque algo más country, conecto rápidamente con el público que la escuchaba muy atentamente, mientras así se hacia sitio para ver lo más cerca posible al artista principal. Para la hora del concierto, la sala daba una sensación de haber más público que el año pasado cuando tocó en la caja mágica de Madrid solapándose con Milky Chance, y sobretodo esta vez se notaba que tocaba para su público compuesto por un 85 % de chicas. Cinco minutos pasadas las 21:00 entró en escena Tom Odell con su banda, iniciando las primeras notas de “Still getting used to being on my own”, canción perfectamente elegida comenzando con la elegante letra de la canción diciendo: “When I’m playing the piano, singing out of tune” que hace entrever el poder que el piano tiene en sus composiciones.

El concierto dominado por los medios tiempos y las canciones reposadas no cedió en intensidad intercalando canciones de su primer disco “Long Way Down” ya de sobra conocidas con canciones, ahora si, mucho más rodadas del segundo álbum. Especialmente bien sonaron temas de su segundo álbum como la enorme “Concrete”, la algo más animada, “Here I am” o “Somehow”. Cerró antes del obligado bis con su mayor éxito “Another Love”, para así volver con “Till I lost”, “Grow old with me” o el primer single de su último disco “Magnetism” (con una cadencia en el estribillo algo parecida a la anterior “Here I am” y de una tendencia mucho más festiva que el resto del repertorio). La elegancia y la clase de Tom Odell dejaron a todo su público contento, con un concierto hecho para ser saboreado lentamente.

Seguramente volveremos a verle en los próximos años, porque no convertido en una figura y con objetivos mayores. Sin lugar a dudas cada vez se le ve con más tablas sobre el escenario a este joven británico y su carrera ha hecho más que comenzar aguardando un potencial.

Texto: Ramón Bravo Martín

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