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Sidonie en Ochoymedio Club

El excéntrico, pero carismático grupo Sidonie visitó Madrid el pasado 16 de diciembre para presentar su octavo álbum de estudio “El peor grupo del mundo“. Ni siquiera el frio de la noche del viernes permaneció inmóvil ante el Rock alternativo que ofreció la banda catalana.  Con media hora de retraso y cerveza en mano, los tres componentes del grupo Sidonie : Marc Ros , Jesus Senra y Axel Pi, irrumpen en un Ochoymedio Club (sala But) lleno hasta los topes, la cual había colgado el cartel de “Sold Out” semanas antes. Una gran nube de humo cubre el escenario a la par que un potente luz de color azul lo ilumina. Comienzan el show con “Os queremos”, una declaración de amor a todos los músicos que han inspirado al grupo durante su larga carrera musical. Empalman con “Nuestro baile de viernes“, ”Costa azul” y “Sierra y Canadá”, hits pertenecientes a sus antiguos trabajos que consiguen despertar poco a poco a los asistentes.

Marc Ros (voz principal y guitarra) saluda al público, presenta a los demás miembros de la banda, asegura que Madrid es la mejor ciudad del mundo y continua el espectáculo con “Siglo XX” Y “Fascinado” que terminan de sembrar la euforia y el éxtasis entre los presentes.  La multitud, exultante y algo menos acalorada por el agua que lanza Ros a la pista, corea con gusto “Yo soy la crema”, una canción dedicada a las malas críticas que recibió la formación en sus comienzos. Le siguen “Atragantarnos” y “Los coches aun no vuelan”. Le llega el turno a “Por ti”, una balada con influencia mexicana que inunda la sala de abrazos y besos indiscretos entre los más románticos. La calma dura poco. Comienza a sonar “No se dibujar un perro” a la par que un hombre sale a escena con pancartas en las que se encuentra escrita la letra de la canción y que el público no duda en recitar. A continuación el trío toca “El peor grupo del mundo”, una canción cuyo título no puede alejarse más de la realidad. En ella Marc Ros se define como un cantante con “mucha pose y poca voz”, algo totalmente cierto. Pero a veces no importa tanto la cantidad como la calidad. Es indudable que Sidonie no se caracteriza por tener una calidad vocal esplendida, pero si por las buenas vibraciones y las ganas irremediables de bailar que provoca en sus seguidores. Algo de lo que no todo el mundo puede presumir. Es el turno de “Está en mi garganta”, “Fundido a negro” y “El bosque” la cual termina con un provocativo solo de guitarra que desata la locura entre los espectadores. Pompas de jabón invaden el local mientras suena “Carreteras infinitas” el primer single de su último disco

El grupo abandona el escenario y simula que el concierto ha finalizado. Un truco viejo y que ya nadie se cree , pero necesario en todo buen concierto que se preste. Al cabo de escasos minutos Marc Ros regresa ataviado con la camiseta oficial del grupo , en la que se puede leer en letras grandes y llamativas “El peor grupo del mundo”. Presenta por segunda vez a la banda y se sube a hombros de un agente de seguridad para interpretar entre el público “ Un día de mierda”. Los más fanáticos convencen a otros para que también los suban a hombros y así poder tocar y saludar al cantante. De vuelta en el escenario la temperatura de toda la sala aumenta cuando suena “El incendio” ambientada con una ardiente luz de neón roja. Finalmente la noche concluye con “Estáis aquí”, canción que causo ardua polémica por ser utilizada en los mitines del PSOE, algo con lo que el grupo no estuvo de acuerdo y no tardó en manifestarse. El público abandona poco a poco perezoso y satifescho el recinto, con ganas de volver a ver pronto a sus ídolos que han hecho de la noche una experiencia inolvidable.

Con una mezcla de letras originales y divertidas, no demasiado profundas, un sonido indie de lo más peculiar con influencias rockeras y psicodélicas y una despreocupación y alegría que contagian, Sidonie es uno de los grupos más aclamados en el panorama nacional. Pueden marcharse tranquilos sabiendo que Madrid esperará con ansia el retorno de estos tres prodigiosos genios de la música alternativa.

Texto: Mikel Venys Ezcurra

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