Crónica: @mr.barciela
El músico Australiano volvió a Madrid y transformó el pabellón Wizink Center en una misa,
en la cual todos pudimos escuchar como predicaba a un Dios Salvaje cargado de música.
Nick Cave llegaba a la capital de España después de una década sin pisar los escenarios
de Madrid. Después de que se cancelara en 2021, durante la pandemia, su concierto para
presentar el que fue su último disco “Ghosteen”. Marcado por la tragedia por la muerte de
su hijo Arthur, con 15 años de edad, al caer por un acantilado en Brighton. Álbum en el cual Nick Cave recorrió el camino del duelo desde un punto de vista muy espiritual. Durante estos diez años, la tragedia ha rodeado al artista, ya que tuvo más pérdidas familiares como la muerte de otro hijo y la de su madre, sentimientos que sin duda, se han recogido en su música.
El disco que Nick Cave presenta en la actual gira se llama “Wild God” álbum que salió a la venta el pasado 30 de agosto, en el que nos muestra el paso final del camino del duelo, el renacer y la resurrección de un artista que ha estado caminando entre las tinieblas y que ya ha conseguido sanarse y mostrarse al mundo, como lo que es, un “Dios Salvaje”.
Muy puntual a la cita, a las ocho y media se apagaron las luces del Wizink Center, en primer lugar fueron subiendo “The Bad Seeds” banda que acompaña a Nick Cave en sus discos y giras, entre los integrantes, se encuentra el fiel escudero de Cave y multiinstrumentista Warren Ellis. En último lugar, aparecía Cave ataviado con su inconfundible traje negro y corbata con camisa blanca, que sin ningún preámbulo comenzó el show cantando “Frogs”. Con un sonido muy potente y con mucha calidad, Nick Cave comenzaba su particular misa para todos sus fieles. Seguidamente, interpretó “Wild God”, canción que pone nombre a su último lp en la que destacaban las voces del coro góspel que se unieron a esta gira, junto con la banda.
Durante todo el recital, el cantante fue haciendo un recorrido por toda su carrera musical
pero sin olvidar los temas de su último disco. De sus temas más clásicos sonaron “O
Childrens”, ”Jubilee Street”, “I Need You”, “Bright Horses”, “Straight to You” en los que en muchos de ellos, Cave sacaba su lado más salvaje e irreverente, tirando el micro, aporreando el piano y recorriendo de lado a lado el escenario, haciendo vibrar a todos los que nos encontrábamos.
La complicidad del artista con su público fue inmediata y no faltaron los saludos a Madrid,
agradecimientos e invitaciones a sus fieles a que se acercaran más al escenario. Diría que
es uno de los pocos músicos que en sus conciertos, los seguidores están tan pegados al
escenario. Además, como viene haciendo Cave en sus últimos conciertos, llamó la atención a un espectador que le estaba grabando durante el concierto, diciendo “Guarda tu jodido móvil, esto es una experiencia única la cual no la volverás a vivir” y no le faltaba razón.
Después de interpretar su famosísimo tema “Red Right Hand”, canción que se volvió a
popularizar en los últimos años, por ser la música que da comienzo a la serie “Peaky
Blinders”. Cave se quitó la corbata para afrontar la recta final del concierto interpretando
temas como “The Mercy Seat” y “White Elephant” canción perteneciente al disco
“Carnage” compuesto por el propio Nick y Warren Ellis. Con estas canciones el artista
presentó a toda la banda y se despidió del público para dar comienzo a los bises.
Durante este pequeño y característico tiempo en el que los artistas se van del escenario para luego volver e interpretar los últimos temas del repertorio. El público del Wizink Center se quedó aplaudiendo durante todo ese tiempo hasta que volvieron a subir al escenario, que me hacía recordar a los aplausos que se producen al final de las Óperas. “O Wow O Wow (How Wonderful She Is)» y “The Weeping Song” fueron los temas elegidos para cerrar un concierto sublime y majestuoso. Pero Cave aún guardaba su último regalo antes de despedirse, en forma de canción. Quedándose solo en el escenario junto con su piano interpretando “Into My Arms” poniendo el broche final a la noche.
Sin duda el arte de Nick Cave no podemos catalogarlo en ningún género y no sabríamos
explicar cómo es un concierto suyo. Pero sí podemos decir que su música está cargada de
sentimientos, referencias y vivencias que el propio artista guarda en cada uno de sus discos y que se encargó de transmitir durante las dos horas y media que duró el recital.





