Crónica: @mr.barciela
Después de seis años de ausencia en España, Enrique Bunbury volvía a la capital para dar un recital de rock cargado de elegancia y mucha veteranía.
Con el cartel vendido desde hace meses, los seguidores del artista copaban, desde horas antes de que diera comienzo el concierto, las calles y bares cercanos a las inmediaciones del pabellón. Ataviados con camisetas negras aludiendo al artista y a su anterior banda “Héroes del Silencio”. “Los Bunburianos” son un público muy peculiar a la vez que fieles y entregados, por lo que a parte de vestir sus camisetas, también se podía encontrar diferentes imitadores de Bunbury por las calles adyacentes al pabellón.
Volviendo la vista atrás, en todos sigue aún presente aquel 15 de mayo de 2022 cuando el artista anunciaba su retirada “con todo el dolor del mundo” de los escenarios por su problema en la garganta y respiración. Afortunadamente, en pocos meses los médicos dieron con la causa por lo que la voz del artista se resentía tras cada actuación en directo: la intolerancia al glicol, una sustancia utilizada en la mayoría de máquinas de humo que se usaban durante los conciertos.
Bunbury, siempre ha especulado a lo largo de su carrera con desaparecer de la música y dejarlo todo. Cuando anunció esta noticia todos pensábamos que sería una más del artista, pero siempre se tiene la mosca detrás de la oreja, por tanto, para todos los que el pasado sábado nos encontrábamos en el Wizink, este show era como ver el resurgir al Ave Fénix de sus propias cenizas.
El de Madrid, era el penúltimo de una gira de once shows divididos en dos años, en el verano pasado se realizaron cinco y en este los seis restantes, pasando por ciudades como Buenos Aires, Santiago de Chile, Los Angeles o New York tocando en el legendario Madison Square Garden. El próximo día seis de julio, dará lugar el fin de gira en el estadio de La Romareda, en su ciudad natal, Zaragoza. Sin duda será una noche muy especial en
un gran recinto.
Bunbury se presentaba en la capital con casi treinta y cinco años de carrera a sus espaldas. Con trece discos de estudio en solitario más sus cuatro álbumes con su exitosa y legendaria banda “Héroes del Silencio”. Con un Latin Grammy y varias nominaciones, el artista de Zaragoza es sin duda uno de las voces más características e importantes en la historia de la
música en español.
Siempre puntual a la cita, a las nueve de la noche las luces del Wizink Center se apagaban para dar comienzo con los primeros acordes de “Los Términos de mi Rendición” solo a modo de introducción musical, para que el público se fuera preparando para lo que estaba por llegar. Con “Nuestros Mundos No Obedecen a Tus Mapas” daba su aparición en el escenario el único e irrepetible Enrique Bunbury, con sus gafas aviador, pañuelo rojo al cuello, traje negro ceñido y con sus movimientos eclépticos, sin duda erá el y estaba de vuelta otra vez.
Durante el concierto, Bunbury fue haciendo un recorrido por toda su carrera, centrándose más en sus últimos años, teniendo su reciente álbum “Greta Garbo” en primer plano. En
esta primera parte sonaron temas como “Cuna de Caín”, “Despierta” o “Hombre de acción”, en la cual aprovechó para dedicar unas palabras a todos los allí presentes alegando que “Es un verdadero placer poder estar con todos ustedes después de seis años. ¡Demasiado tiempo!”. Prosiguió con “El rescate”, “Más Alto que Nosotros Solo el Cielo” o “Que tengas suertecita”. Como platos fuertes de un potente show, “El Extranjero” puso en pie a todo el público, al igual que con “Apuesta por el Rock and Roll” manifestando que en los tiempos en los que nos está tocando vivir, es nuestra única apuesta segura.
Sin duda el momento culmen de la noche fue cuando comenzaron a sonar los primeros golpes de guitarra de “Entre Dos Tierras”, tema perteneciente a “Heroes del Silencio”. Con un arreglo musical muy fiel al original, Bunbury llenó de nostalgia a todo el Wizink Center, reviviendo así antiguos recuerdos, en la mayoría de su público generacional.
Durante todo el show el cantante zaragozano estaba respaldado por “Los Santos Inocentes”, banda que le ha acompañado en sus últimos nueve discos. Compuesta por Ramón Garcías a la batería, Quino Béjar a la percusión, Jorge Rebenaque a los teclados, Ramón Garcías al bajo, Álvaro Suite a la guitarra rítmica y Jordi Mena a la guitarra solista, como última incorporación a esta gira, Erin Memento, sobrina de Bunbury, a los sintetizadores y guitarra acústica.
Como bises finales, Enrique quiso regalar unos minutos más de música interpretando “Parecemos tontos”, su querido e imprescindible “Infinito” o “Maldito Duende” volviendo a llenar de nostalgia a los presentes. “La Constante” y “Y Al Final” cerraron el show.
Sin duda en la pasada noche Bunbury se reafirmó ante 17.000 personas, que esperaban con ansias disfrutar de sus poses y aspavientos. Velada que quedará en el recuerdo de todos los fans que pudieron disfrutar de un concierto muy potente y profesional. Deseando que esta aventura no vuelva a sufrir ningún susto más en el futuro.





