Crónica: Mercedes Márquez / Fotos: Sergio García Lavilla
Concierto presentación del tercer disco de la banda mallorquina (aunque afincada en Madrid), que lleva el título ‘Mil Pequeños Cortes’ (23) con el nuevo sello Ernie Records, en el que dan un salto de calidad en la producción aunque perdiendo un poco de la frescura que tenía la banda en sus anteriores trabajos (algo que le ha pasado también a Viva Suecia).
Lo que me atraía de la banda es que me recordaba a mi juventud, a los años 90s, cuando a través de la película Historias del Kronen (95), nació lo que se denominó el sonido indie (no lo que ahora se denomina así) encabezado por bandas como Australian Blonde, Dover, Undershakers, Lagartija Nick, la parte lírica de Los Planetas (de hecho, versionan Espiritu Olímpico) siempre pivotando alrededor de Dinosaur Jr.

La cita es en la Joy Eslava (Teatro Eslava) con un Sold Out colgado desde hacia semanas (1200 personas) sin teloneros y con una legión de seguidores esperando, a lo largo de la calle Arenal, para poder situarse lo más cerca de los mallorquines. La sala fue llenándose poco a poco en un continuo goteo de seguidores (entre ellos Niña Polaca) que apuraban los últimos rayos de sol en las terrazas cercanas, apurando todos los rincones de la sala.

A la hora prevista y con la potente Firmar La Paz daba comienzo lo que iba a ser una noche de emociones y buena música, sudor y pogos. Con Mil pequeños cortes iban cogiendo calor y quitándose los nervios que mostraban ante la respuesta que iban a tener los nuevos temas de la banda, aunque se vió desde un primer momento en el que el público los entonaba pese a no llevar tanto en el mercado. Pero para asegurar el despegue, nada mejor que tirar de Noche Estelar de su anterior trabajo, muy Planetas, más guitarrero y puro.
Olas en TV y Cuestiones daba paso a la única colaboración de la noche, que fue a cargo de El Selu de Nadie Patín, en el tema de los Planetas Espiritu Olimpico, disfrutando sobre el escenario y coreada por la multitud.
El concierto fue girando entorno a la mezcla de temas nuevos (Vivo de Ilusiones, Pesadillas, Contando Estrellas, Barcelona) en los que nos guían por un laberinto de guitarras que mutan constantemente, pasando de texturas ligeras y cristalinas, a muros de sonido densos y pesados, con temas del anterior trabajo (Mil formas de Morir, Beso en un portal, Martes 13) algo más directos que hacen las delicias de los más pogologos y muchas de ellas coreadas por el público de principio a fin.

Entre temas nos hacían partícipes de lo que había costado llegar hasta esta noche, que estaban nerviosos por como nos tomaríamos los nuevos temas y con ganas de seguir creciendo, pero con cabeza, tal y como lo han hecho hasta el momento.
Sin bises, simplemente avisando que teníamos tres temas más antes del finalizar, era el turno de Que Pena, 400 dias y Fin de Semana con la sala en un mega pogo no pudo haber mejor final para una noche de presentaciones, de nervios, de felicidad y de amigos que han recorrido un camino desde los 16 años en Mallorca.
La banda ha llegado a la madurez con los pilares fuertemente afianzados, haciendo las cosas paso a paso, con un tercer disco con mayor producción y canciones más complejas, que por su nivel compensan la perdida de esa frescura primigenia que muchos añoraran, pero como les sucede a todos los grandes…hay que evolucionar y esta evolución suena realmente bien.
Próxima parada La Riviera…y seguro que lo llenan.





