Crónica y fotos: Sergio García Lavilla
Tras su paso por el Azkena este verano y el buen sabor de boca que dejó entre los asistentes, el grupo australiano liderado por Ben Portnoy (batería y cantante) aterrizaba en la mítica sala El Sol, templo del rock en estado puro, donde auguraban una noche de alto voltaje con su punk rock altamente contagioso.
Children of Finland Fighting in Norway (C.O.F.F.I.N), se formó en 2005 en Sidney, por unos simples adolescentes, que, bajo la influencia del skate y el punk rock, han desarrollado, a través de sus 4 trabajos, un directo enérgico, muy adictivo y pogueable.
La cita es en la Sala El Sol, dentro de la gira europea de la banda, que recabará en España en varias ciudades, de la mano de Last Tour, prometiendo unas noches de punk en estado puro.
Antes de disfrutar de los australianos, tuvimos la oportunidad de ver a Automatic Lovers, banda madrileña formada por Whisky David, Arhurr Crash, Passedout Kid y Juan Sinovas, que desplegaron una mezcla de punk y rock & roll, influenciados por New York Dolls, Vibrators, Heartbreakers. Un puñado de temas Take my Hand, Wasting Time, Out of Control y Twist n’ die nos sirvió para ver el despliegue de energía, recuperando la tradición sónica del punk rock 77, con una estética ochentera muy cercana a Sex Pistols cruzados con Doors.
Con apenas unos minutos de descanso, en el que aprovechamos para recuperar un poco el aliento, tomaba asiento en la batería Ben, situada muy cerca del público (algo arriesgado), con un aspecto entre unos IDLES, pero menos reflexivos y unos Blag Flag más alcohólicos, con un tono de voz muy próximo a Motorhead.

El sonido era bueno, quizás algo baja la voz de Ben (gruñidos incluidos característicos), pero es algo que últimamente pasa en muchos conciertos, viendo que los cantantes suelen pedir que les suban los micros.
Quedó tiempo para Riff Raff, una maravilla de cover de AC/DC, que puso patas arriba la sala.
Antes de cerrar la noche, quedó tiempo para un discurso sobre la invasión de Australia por parte de los ingleses en el siglo XVIII y como se está reproduciendo actualmente en Palestina, con un Free Palestine coreado por toda la sala. El punk siempre ha sabido equilibrar fiesta y política, conectando a fans y actualidad a través de sus canciones.
Finalizando con un par de temas, White Dog y Through the Sewer, mientras liquidaban una botella de Ballantines y convocaban una fiesta post concierto en una sala cercana.
C.O.F.F.I.N no ha reinventado tanto el enfoque del punk verdaderamente vital, sino que ha mostrado al mundo otro camino a seguir. En un mundo donde todo parece tan directo todo el tiempo, es agradable ver algo realmente lúdico. No porque facilite el baile slam en estado de ebriedad, sino porque dice algo sobre esta tendencia al equilibrio y cosas por el estilo.
Grupo para ver en directo y sudar la gota gorda, no defraudaron en la apenas hora que tocaron, intensos pero efectivos.






