Crónica: Victor Robi
Nos acercábamos al Movistar Arena para disfrutar del papa de Latinoamérica que no es otro que Chayanne, que volvió ayer a Madrid con un directo que reafirmó su vigencia y su capacidad para transformar un concierto en una celebración colectiva. El artista comenzó puntual, a las nueve en punto, y abrió la noche con un medley formado por Bailemos otra vez / Salomé / Boom Boom, un arranque inmediato que activó al público desde el primer compás.
El sonido, nítido y bien equilibrado, acompañó una producción sólida que permitió que El centro de mi corazón y el bloque Provócame / Caprichosa se recibieran con entusiasmo. Las baladas Cuidarte el alma / Atado a tu amor iluminaron la pista, convertida en un coro masivo que acompañó cada verso. El ritmo volvió a subir con La clave / Baila baila antes de que el homenaje a Franco de Vita desembocara en una emotiva Y tú te vas, interpretada con todas las linternas arriba, brazos en alto y un ambiente que dejó una de esas baladas que erizan la piel.
La secuencia central reunió una cadena de éxitos que mantuvo el Movistar Arena en alto durante varios minutos. Yo te amo, Candela, Tu pirata soy yo y Completamente enamorados formaron un bloque de memoria colectiva que el público cantó de principio a fin. Sin dejar que la energía decayese, el artista enlazó Palo bonito y Este ritmo se baila así, que convirtieron la pista en una coreografía espontánea. El tramo culminó con Fiesta en América, recibida como uno de los momentos más celebrados de la noche.
El público respondió con igual intensidad a los temas recientes: Si nos quedara poco tiempo, Te amo y punto, Humanos a Marte y Como tú y yo. Madre Tierra (Oye) aportó uno de los momentos más vibrantes de la noche, seguida de una contundente Dejaría todo que levantó una ovación prolongada.
El bis desató la locura. Tiempo de vals devolvió al público “a los quince años”, con parejas improvisando giros en la pista, convertida en un salón de baile espontáneo. En Bailando bachata, una asistente afortunada subió al escenario para bailar con el artista, generando uno de los momentos más celebrados de la noche. Y el cierre llegó con Torero, la más esperada por las fans, que puso fin al concierto por todo lo alto, con el Movistar Arena convertido en un coro unánime.
Chayanne ofreció un directo eficaz y bien estructurado, apoyado en una producción cuidada y un repertorio que sigue funcionando como una maquinaria precisa. Madrid lo recibió como a un clásico vigente, y él respondió con un espectáculo que reafirmó su lugar en la memoria musical de varias generaciones.





