Crónica: @mr.barciela

Anoche, Bunbury volvió a reunir al Huracán Ambulante en un show potente y cargado de nostalgia. Ante 17.000 personas, el líder de los Héroes del Silencio demostró una vez más por qué es uno de los artistas más importantes de nuestro país.

Desde la disolución de la banda en 2005, muchos de los bunburyanos veían imposible que los astros volvieran a alinearse para reunir al grupo completo sobre el escenario. Sin embargo, parece que estamos viviendo una época en la que esos astros trabajan a destajo: esta no es la única reunión que se ha producido este año. También hemos visto regresar a los hermanos Gallagher y veremos al Último de la Fila el año que viene. ¿Quién sabe si veremos a los Héroes?

Esta gira titulada, como la propia banda, “El Huracán Ambulante Tour”, está marcada por el lanzamiento del último álbum de Bunbury “Cuentas Pendientes” y por el regreso del grupo a los escenarios tras veinte años de ausencia. Un doble pretexto para volver a la carretera. Además, no hay nadie mejor que esta formación para defender en directo este último trabajo, en el que el artista se sumerge en las raíces del folclore hispanoamericano, tanto de un lado como del otro del océano.

Esta agrupación, formada por Copi Corellano a los teclados, Del Morán el bajo, Ramón Garcías a la batería, Ana Belén Estaje al violín, Javier Íñigo con la trompeta, Javier García Vega al trombón y guitarra española, Luis Miguel Romero a la percusión y Jodi Mena a la guitarra eléctrica.

Este último no formaba parte de la banda original, ya que Rafa Domínguez, por problemas de salud, lamentablemente no pudo unirse a la gira. Sin embargo, Jordi conoce bien el repertorio, ya que es miembro de Los Santos Inocentes, la banda con la que Enrique ha interpretado en directo sus últimos discos. El Huracán Ambulante fue la primera banda de Bunbury tras la separación de Héroes del Silencio, marcando en su momento, un cambio significativo tanto musical como artísticamente. Con esta formación se grabaron varios discos de estudio como: Pequeño, Flamingos y El Viaje a Ninguna Parte.

Cabe señalar que, aunque Radical Sonora fue el primer álbum en solitario tras la salida de Héroes, la formación del Huracán aún no estaba completamente consolidada en aquel entonces. Estaba claro que la noche estaría cargada de guiños y viejos recuerdos. Estos no tardaron en aparecer, ya que a las nueve en punto de la noche, muy puntual a la cita, como nos tiene acostumbrado el artista, las luces del Movistar Arena se apagaron. Sobre el escenario, unas gigantescas cortinas rojas recordaban el fondo, dando al lugar una atmósfera de un gran teatro.

El Huracán Ambulante fue el primero en salir a escena, interpretando “Otto e mezzo”, igual que en su última gira, Freak Show, marcando así el primero de varios momentos nostálgicos de la noche. En el clímax de la canción hizo su entrada el gran y genuino Enrique Bunbury, vestido con un traje color cobre brillante, desatando una ovación ensordecedora en todo el pabellón al comenzar con “El Club de los Imposibles”.

 Sin dar respiro, continuó con “De Mayor”, “El Extranjero” y “Desmejorado”, dejando claro sus intenciones desde el inicio del show. Tras las primeras canciones, Enrique saludó a su público y les dio la bienvenida a este espectáculo, después de tantos años sin tocar en la capital, todos juntos con la banda. Esperaba que a todos les gustara el setlist que habían preparado para la velada. Seguidamente, dio paso a “Te puedes a todo acostumbrar” tema perteneciente a su último álbum. Además de sus nuevas canciones, Bunbury hizo un recorrido por todas sus etapas, centrándose especialmente en los años con el Huracán.

Durante el concierto, el público pudo disfrutar de temas como “Solo si me perdonas”, la queridísima y amada “Infinito”, “Para llegar hasta aquí”, con un Enrique sentado en una silla de madera, recreando una cantina, ahogando las penas con mezcal. En “Big-Bang”, el artista quiso hacer referencia a que, como su propio título indica, fue la primera canción que interpretaron juntos, marcando el inicio de una formación que duraría varios años.

Canciones como “El Rescate”, “Que tengas suertecita”, “Las Chingadas ganas de llorar”, “Alaska”, junto con “Apuesta por el Rock´n Roll”, “Sí”, “Sácame de aquí”, “Enganchado a ti” y “Lady Blue” completaron la parte principal del concierto. Este concierto, junto con los quince que conforman la gira, podría decirse que han contado con la mayor infraestructura por parte del artista zaragozano hasta el momento. El escenario tenía dos pantallas gigantes a cada lado, rodeadas de luces, que permitían al público seguir de cerca cada detalle del show. En el centro, entre las grandes cortinas, se ubicaba otra pantalla donde se proyectaban imágenes que recreaban distintos escenarios: una cantina, un circo de los horrores, lobos amándose en “Alaska”, entre otros efectos.

Sin duda, uno de los espectáculos más potentes que Enrique ha producido en los últimos años, demostrando gran profesionalidad y una sólida experiencia sobre el escenario. Cabe mencionar que, en algunas partes del recital, el volumen de la música era tan alto que la voz de Bunbury llegaba a perderse por momentos. “Parecemos tontos”, con un aire muy rítmico y renovado, fue la encargada de abrir esta última parte del concierto junto con “Serpiente”. “El Jinete”, canción popularizada por el mariachi José Alfredo Jiménez, trajo un momento muy melancólico, con una interpretación brillante y sentida por parte del artista. Como regalo especial para el show en Madrid, y fuera del repertorio habitual de la gira, interpretaron por primera vez en muchos años “El aragonés errante” perteneciente al disco El viaje a ninguna parte; en mi opinión, uno de los temas más destacados de la noche. Con “…Y al final”, El Huracán Ambulante, junto con su líder Enrique Bunbury, pusieron el broche final a una noche inolvidable para todos sus seguidores.