Crónica: Victor Robi

 

La Wurlitzer reunió anoche a dos formaciones en momentos muy distintos de su recorrido. Basic Partner, uno de los nombres más destacados del post‑punk francés actual tras la publicación de New Decade y su creciente presencia en festivales europeos, llegaba a Madrid con un directo ya reconocido por su intensidad y su carga eléctrica. Frente a ellos, ou!, banda madrileña formada por músicos con larga trayectoria en el underground estatal, ofreció su vertiente más cruda y urgente, heredera del punk rock y el post‑hardcore. Dos propuestas distintas, un mismo escenario dispuesto a arder.

ou! fueron los primeros en aparecer, con la incógnita de qué podía encontrarse uno más allá de unos músicos curtidos en mil batallas. Desde el arranque quedó claro que la banda venía a jugar fuerte: ruido, oscuridad y un directo sólido, un bofetón en la cara que funciona incluso sin disco publicado. Construyeron un concierto tenso y afilado, donde la distorsión mandó y cada tema empujó un poco más la sala hacia ese territorio áspero que les define. Un directo crudo, compacto, que dejó la sensación de que ou! tienen material para jugar en otras ligas en cuanto publiquen su trabajo.

Basic Partner arrancaron justo después, saliendo como un cañón, con un sonido arrollador, de banda grande. Abrieron con Unfinished, una pieza que creció como una ola lenta antes de explotar. Con Mother Has No Time ya tenían a la sala completamente loca; Buy and Sell confirmó que no tienen nada que envidiar a los grandes de la escena post‑punk irlandesa, con el cantante mezclándose entre el público y rompiendo cualquier distancia.

Trapped Boy sonó estratosférica, con la banda entrando en un punto de intensidad que desbordó la sala: guitarras tensas, bajo empujando desde abajo y Thomas llevando el tema como si fuera un estallido continuo. Fue uno de esos momentos en los que la Wurlitzer pareció hacerse más pequeña.

Fadeless continuó esa línea, más medida pero igual de contundente, reforzando la sensación de que Basic Partner estaban ya completamente en su terreno, manejando dinámicas y tensión con una seguridad que sorprendió incluso a quienes ya los conocían.

El gran golpe llegó con Them, un terremoto que avanzó en oleadas, expansivo y demoledor, con la sala respondiendo a cada subida como si fuera un himno. Fue el punto de comunión total entre banda y público.

Tras ese bloque de intensidad creciente, llegó el momento álgido del concierto: Clément, voz principal de Basic Partner, tomó el micrófono para introducir New Decade con un discurso directo y sin rodeos sobre la violencia estructural, el peso de las injusticias globales y la necesidad de resistir frente a los discursos imperialistas. Acto seguido, se metió entre el público y cantó la canción entera rodeado por la sala, convertido en un punto de tensión y comunión que marcó el instante más poderoso de la noche.

El tramo final llegó con Wasting Time, que sirvió de corte intermedio antes del desenfreno. Y cuando parecía que el concierto había terminado, la banda respondió al clamor de la sala con un tema extra, no previsto en el setlist, que cerró la noche con una energía desbordada.

La velada dejó dos lecturas claras: ou! ofrecieron un directo áspero y contundente, fiel a su ADN; y Basic Partner demostraron por qué su nombre resuena cada vez más en Europa. Su actuación en la Wurlitzer fue un golpe de autoridad, un concierto vibrante, preciso y emocional que se queda grabado. Sin duda, uno de los mejores directos que he visto este año.