Crónica: Victor Robi

 

El Mad Psych Fest ofreció anoche en la Wurlitzer una combinación de contrastes que volvió a demostrar la amplitud estilística del ciclo. La jornada reunió a los gaditanos Mientras Las Abejas Duermen, debutantes con una propuesta de alto voltaje, y al trío japonés Baraka, veteranos del rock progresivo con una trayectoria consolidada.

La noche comenzó con una declaración de intenciones: pocas veces se genera tanta expectación por los teloneros, pero la banda gaditana justificó el interés desde el primer minuto. Arrancaron con un tema explosivo que convirtió la sala en un hervidero, seguido por uno de los cortes de su disco, donde el sonido retumbante destacó por su contundencia. La voz, sin embargo, quedó parcialmente sepultada en los primeros compases.

La tercera canción, marcada por una guitarra cruda y desenfrenada, evocó el espíritu de Viaje a 800 y elevó la intensidad del set. El grupo ganó terreno con Los hijos perdidos de Umrica, donde la mezcla vocal comenzó a asentarse y el público entró de lleno en la propuesta.

El quinto tema, El camino silencioso, se convirtió en uno de los momentos más celebrados. El bajista protagonizó una actuación especialmente enérgica, llegando a tocar desde el suelo, lo que desató la ovación de la sala. Más adelante, La Ley del Cuarto ¿Quién es el 67? volvió a marcar uno de los puntos álgidos del concierto, desencadenando un pogo espontáneo con el bajista mezclado entre los asistentes. Pese a los problemas puntuales de mezcla, el conjunto firmó un concierto sobresaliente, demostrando que su propuesta tiene recorrido y que su debut en el festival fue más que prometedor.

Tras la descarga gaditana, la velada viró hacia el rock progresivo con la llegada de Baraka, que ofreció un contraste absoluto. El trío japonés desplegó melodías pulcras y estructuras extensas, proponiendo un viaje sonoro cercano a los arcades clásicos: temas épicos, largos y de ejecución impecable.

Special destacó como uno de los momentos más celebrados del set, seguido por Superior Force, descrita por la propia banda como una ola sonora de impacto creciente. La hipnótica Maze reforzó la capacidad del grupo para construir ambientes envolventes y mantener la atención del público durante largos desarrollos instrumentales.

La banda recibió vítores constantes, incluidos los del portero de la sala, que se asomó para presenciar parte del concierto. Hubo incluso espacio para una reinterpretación en formato remix de un clásico de los Beatles, que añadió un toque lúdico al repertorio. Antes de cerrar, Baraka dio paso a Butterfly, pieza que elevó el ritmo y devolvió a la sala una energía más cercana al inicio de la noche.

La jornada dejó dos actuaciones de naturaleza opuesta: la distorsión y el desenfreno de Mientras Las Abejas Duermen frente a la precisión progresiva de Baraka. Un contraste que volvió a demostrar la capacidad del Mad Psych Fest para reunir estilos diversos bajo un mismo techo y convertir cada noche en un viaje distinto dentro de su universo psicodélico.