Crónica: Víctor Robi

Con una nueva ola de calor llegando a la capital, nos acercábamos a refrescarnos con una doble sesión del mejor punk de la mano de HFMN Crew, con el doble cartel de Authority Zero y MakeWar.

Con una sala a reventar y algo más de media hora de retraso sobre la hora programada, salían los neoyorquinos de origen sudamericano MakeWar, y desde el primer momento dejaron claro que el verdadero calor no estaba en la calle, sino en ellos mismos, prendiendo fuego a la Wurlitzer con una actuación de menos a más. El sonido fue mejorando con el paso del concierto, dejándonos temazos como My Bones, P.A.N., Matador Pool Party o Sally.

Hasta que llegó el gracioso de turno que, haciendo body surfing, le dio una patada a un foco y se fue la luz de todo el escenario. Afortunadamente, el personal de la sala consiguió solucionarlo rápidamente. En los corrillos cerca de mí se mascaba la tragedia. Con todo en su sitio, volvieron para cerrar una más que correcta actuación con O Brother, Goodbye to All y el cañonazo Ode.

Tras el buen sabor de boca y un breve descanso, empezaron a sonar los acordes de Get It Right, y el público, con ganas de baile, siguió a los de Arizona, que sin descanso y como una apisonadora continuaron con temas como Lights Out, 12:34 o el melocotonazo When We Rule The World, que suena aún mejor que en disco.

Son una fiesta en directo, con gancho y canciones que se corean entre todos los presentes, como 21st Century Breakout, Talk Is Cheap o Revolution, que, como un terremoto, agitan los cimientos y nos remueven por dentro, haciendo imposible quedarse quieto.

Son una de las grandes bandas del género, y la formación actual funciona de lujo en directo, dando la sensación de que están para una sala más grande y un escenario donde puedan saltar a sus anchas.

Para el tramo final se guardarían clásicos como Lift One Up, Mexican Radio, One More Minute o Taking on the World, dejando para el bis el cañonazo Find Your Way, con el que se despidieron por todo lo alto, como una banda de su categoría merece.

A pesar de los inconvenientes logísticos, y de que quizás una sala con más espacio para los pogos habría sido ideal, quedó una gran noche de punk, que es lo importante. No me cabe duda de que los allí presentes salieron con una sonrisa.