Crónica: Víctor Robi

 

Tres años después de su última visita —cuando colgaron el cartel de sold out en la Sala But— All Time Low regresaron a Madrid para reencontrarse con un público que los esperaba con ganas. La Riviera, abarrotada, se preparaba para una noche de pop punk sin filtros, de esas que mezclan nostalgia, energía juvenil y un punto de caos encantador marca de la casa.

Pocos minutos antes de la hora prevista, Mr. Blue Sky empezó a sonar por los altavoces, calentando motores entre un público que ya coreaba el estribillo. Cuando la canción terminó, la sala estalló en palmas justo antes de que la banda irrumpiera en el escenario con Suckerpunch, un arranque directo al estómago que conectó de inmediato con los asistentes. Desde ese primer golpe, quedó claro que la noche iba a ser una celebración continua. Temas como Poppin’ Champagne o la más contundente PMA demostraron que, cuando All Time Low endurece el sonido, su directo gana una potencia inesperada.

Aunque la banda agradeció el cariño hacia los temas más recientes, la diferencia de recepción fue evidente. Los clásicos como Time-Bomb levantaron a toda la sala, mientras que cortes más nuevos como A Little Bit pasaron con menos intensidad. El contraste se hizo aún más palpable con Sleeping In, que provocó el primer amago de pogo de la noche, uno de los pocos momentos de descontrol real antes del tramo final.

El concierto también dejó espacio para el humor, un ingrediente inseparable de la banda. En uno de los momentos más surrealistas de la velada, unos fans entregaron a los músicos una bolsa cuyo contenido desató carcajadas: un queso manchego. Jack Barakat no dudó en hincarle el diente en pleno concierto, generando una cadena de bromas con Alex Gaskarth que terminó por ganarse al público.

La parte emocional llegó con la delicada intro acústica de Missing You y una impecable Remembering Sunday, en la que Taylor Acorn se unió a la banda para un dueto que La Riviera coreó de principio a fin. Tras ese bajón sentimental, el público necesitaba volver a saltar, y Monsters cumplió su función: toda la sala rugió al unísono antes de que la banda se retirara momentáneamente.

El bis era inevitable. All Time Low regresaron para rematar la noche con una tríada infalible: Lost in Stereo, Dear Maria, Count Me In y The Weather, esta última con la participación especial de Derek Sanders de Mayday Parade. Un cierre perfecto para una velada que recordó por qué la banda sigue siendo un referente del pop punk más accesible y festivo.

All Time Low demostraron que, pese al paso de los años, mantienen intacta la química, la energía y ese espíritu gamberro que convierte cada concierto en una fiesta compartida. Y sí, esta vez también hubo queso. Porque en un show de All Time Low, cualquier cosa puede pasar… y eso es parte de su encanto.