Crónica: Mercedes Márquez / Fotos: Sergio García Lavilla

 

Tercera Riviera del grupo madrileño Alcalá Norte, con Sold Out colgado los tres días, que lleva por título ‘La Gira Cañón’. Con tan solo un disco en su bagaje, que los ha llevado por todo el territorio nacional, Alcalá Norte (2024), han supuesto toda una revolución al mezclar sonidos ochenteros (desde Alaska y Dinarama, Aviador Dro, La Mode…), sin olvidar a Smiths y The Cure, con unas cuidadas letras que los hacen un grupo único.

La evolución que ha tenido el grupo en tan solo un año ha sido meteórica, basándose principalmente en los directos, que han ido mejorando en cuanto a calidad del sonido como al ritmo de los conciertos. Desde ese Tomavistas que solaparon con Los Planetas, Teatro Eslava, Wurlitzer, un verano lleno de festivales en los que BBK, Atlantic Fest, Centolo, han llegado a lo que es el pre culmen de las bandas, La Riviera, y con 3 llenos, a la espera de ese Movistar Arena en 2027 para presentar su segundo trabajo, con el que las bandas se consolidan o caen en el olvido.

Con ambiente prenavideño nos acercamos a la Riviera, con ambiente gélido en Madrid, los bares estaban a reventar con los seguidores de los madrileños, con muchas ganas de pasarlo bien.

Con algo de retraso fueron tomando posiciones en un escenario estructurado por niveles. Barbosa a la batería estaba en lo más alto, como director de operaciones, secundado por Laura a los teclados y René del Hoyo (Dharmacice) a la guitarra en el segundo nivel. Carlos a la guitarra y Admin al bajo hacían de guardaespaldas de Álvaro, que con un polo rojo y unos vaqueros era el guía hacia una noche de pogos y coros.

Tras presentación y lanzamiento de bota de vino al público, como es tradición en la banda, arrancamos con Dr Kozhev, uno de los temas primigenios de la banda, que recuerdan a La Mode por su letra y estructura musical que da paso a la coreada Supermán. Evocando esos puntos punkis de Coppini, destaca por las dosis industriales que tiene el estribillo, divertido y liberador en una coda contundente y explosiva y que incendiaron la sala hasta el final potenciado con la rave del Guerrero Marroquí que nos hacen recordar la lirica de Siniestro Total mezclado con VVV.

El sonido fue bueno en cuanto a instrumentales, pero algo deficiente en los momentos que Álvaro hacia su spoken word, que no acababa de entenderse bien (ni os cuento cuando arrancaban las guitarras), penalizando los temas más lentos (si es que los hay).

El concierto se basó en los 11 temas de su álbum, 420N con un Power Ranger verde haciendo Break Dance (suena antiguo ya lo sé), El Rey de los Judíos (sonido Parálisis Permanente), Los Chavales (letra en castellano, catalán y hasta con un fragmento de La Marsellesa), Westminster, La calle Elfo, No llores Dr G (recordando a Glutamato Ye-Ye) con algún tema de los primeros que sacaron Codere (versionando a Molchat Doma), Barbacoa en el Cementerio y Arteligencia Intificial.

Las versiones no faltaron tampoco, desde una Fils of Lucifer de Icare, pasando por el tema 10k que grabaron para el homenaje a los Planetas, hasta una espectacular Gimme, Gimme, Gimme de ABBA que, tengas la edad que tengas, te hará pegar botes con el riff de sintetizador.

Con la performance en Langemark que simulaba una ejecución en uno de los temas más largos de la noche, quedaba la despedida con el himno La Vida Cañón, que, según Barbosa, tras invitarnos a la presentación de su segundo disco en el Movistar en 2027 (ojo que salen las entradas esta semana), cumplía 90 años.

Megapogo para despedir a esta banda que todavía mantiene el espíritu de banda de barrio (de colegas) que buscan pasárselo bien y que el público disfrute cada minuto de concierto. Esperemos que mantengan los pies en la tierra y que no pierdan eso que no todas las bandas tienen y que los hace únicos, ser ellos mismos.

A la espera de su segundo trabajo…por siempre Alcalá Norte.