Por Víctor Robi
Hacía varios meses que no me costaba decidir entre multitud de discos de calidad, pero septiembre ha sido un auténtico soplo de aire fresco:
Maruja – Pain To Power
¿Os imagináis que Massive Attack hubieran tenido un hijo con Rage Against the Machine mientras suena el saxo del averno? Pues no hace falta imaginarlo: eso es lo que han conseguido los de Manchester con un disco difícil de clasificar. Algunos los meterán en noisy, otros en post-punk, y otros en trip-hop, pero para mí es firme candidato a disco del año. Aviso a navegantes: no es un álbum de fácil acceso. Requiere detenerse y dedicarle tiempo a las melodías del saxo, que se entremezclan con guitarras y baterías rabiosas, acompañadas de letras que hablan del desasosiego de la sociedad actual y de la rabia de quien no puede cambiarla. Nos deja melocotonazos como Break the Tension o la que recuerda a Rage Against the Machine, Look Down on Us.
Biffy Clyro – Futique
Los escoceses se han bañado en azúcar y han sacado un canto al amor con un disco más pop de lo que nos tienen acostumbrados, pero con un acabado excelente y canciones arrolladoras. El talento de Simon es innegable, ya sea cantando al amor, al duelo o al terrible mundo que nos rodea. Nos deja joyas como True Believer o la balada marca de la casa, Goodbye. A diferencia de sus anteriores álbumes, se percibe una composición más armoniosa. Quizás echemos de menos algunos riffs de guitarra y sus gritos rabiosos, que le daban empaque como disco más conceptual.
Monolink – The Beauty Of It All
Hacía tiempo que no me llegaba un álbum de electrónica con un impacto tan inmediato. Monolink nos propone un viaje íntimo a través de situaciones cotidianas, en una mezcla de electrónica con folk envuelta en una atmósfera melancólica. Nos lleva a tratar temas como el desamor, la alienación de la sociedad actual o la reflexión, como en Once I Understood. A pesar de su aparente sencillez, es una obra de gran profundidad, donde cada canción funciona por separado y, en conjunto, sirve como reflexión sobre la vida actual.
Yellow Ostrich – Trying
Más de una década después de su último álbum, los neoyorquinos vuelven con un disco vibrante cuyo tema central es el crecimiento emocional sin garantías, como expresó Alex Schaaf. Esto se refleja en canciones como Self Defense o Ranger. Es un álbum más profundo que aquel que nos maravilló en su momento, aunque persisten esas melodías rockeras y pegadizas que son difíciles de quitarse de la cabeza.
Bright Eyes – Kids Table
No suelen colarse muchos EPs —aunque este sea de larga duración— en esta sección, pero el último trabajo de Conor Oberst y compañía lo merece. Ocho canciones íntimas, experimentales y con referencias culturales que van desde Shakespeare hasta Salman Rushdie. Es un disco más directo de lo que nos tienen acostumbrados, y aunque todo gira en torno al tema de una reunión familiar, encontramos críticas al capitalismo en 1st World Blues o una emotiva versión de Sharp Cutting Wings de Lucinda Williams. Un disco para devorar mientras tomas un café.
Como siempre dejamos la playlist con lo más destacado.










