Por Víctor Robi

Un año más llegamos a su fin y toca hacer repaso de los discos que más me han gustado: una ensaladilla rusa donde hay hueco para la electrónica, la psicodelia y, por supuesto, el rock tanto nacional como internacional. Sin más rollos, estos son los elegidos.

1. Maruja – Pain To Power

Fue una bofetada de aire fresco que me dejó dándole vueltas durante semanas, convirtiéndose en el mejor disco de este año. Recuperamos la reseña: ¿Os imagináis que Massive Attack hubieran tenido un hijo con Rage Against the Machine mientras suena el saxo del averno? Pues no hace falta imaginarlo: eso es exactamente lo que han conseguido los de Mánchester con un disco difícil de clasificar. Algunos los meterán en noisy, otros en post‑punk y otros en trip‑hop, pero para mí es un firme candidato a disco del año.

Aviso a navegantes: no es un álbum de fácil acceso. Requiere detenerse y dedicarle tiempo a las melodías del saxo, que se entremezclan con guitarras y baterías rabiosas, acompañadas de letras que hablan del desasosiego de la sociedad actual y de la rabia de quien no puede cambiarla. Nos deja melocotonazos como Break the Tension o Look Down on Us, esta última con un claro guiño a Rage Against the Machine.

2. Biffy Clyro – Futique

Biffy Clyro han madurado, y yo con ellos, en un álbum que deja atrás los tintes oscuros y hace una llamada a sentirse bien, algo que, después de la noticia sobre su bajista, cobra aún más sentido. Recuperemos la reseña: los escoceses se han bañado en azúcar y han sacado un canto al amor con un disco más pop de lo que nos tienen acostumbrados, pero con un acabado excelente y canciones arrolladoras. El talento de Simon es innegable, ya sea cantando al amor, al duelo o al terrible mundo que nos rodea.

Nos dejan joyas como True Believer o la balada marca de la casa, Goodbye. A diferencia de sus anteriores trabajos, se percibe una composición más armoniosa. Quizás echemos de menos algunos riffs de guitarra y sus gritos rabiosos, que le daban empaque como disco más conceptual.

3. Ku! – Ku!

Su disco debut ha sido una auténtica descarga de rock psicodélico que te invita a agitar la cadera, con claras influencias de King Gizzard & the Lizard Wizard o los Osees. Esto, sumado a unas letras que van desde lo personal en “Rápido”, pasando por la sátira en “Michael”, la locura de “Seis semanas” o incluso la versión de Luis Miguel “Será que no me amas”, le da una frescura y una personalidad que lo convierten en el disco del mes y lo posicionan como candidato a los discos del año.

4. Bon Iver – SABLE, fABLE:

Volviendo a sus inicios, donde la pausa y la calma nos abren una senda maravillosa, nos va enredando con esa voz tan especial a través de temas intrincados. Sin embargo, peca de cierta falta de conexión entre ellos. Aun así, deja canciones increíbles como Walk Home, con un toque jazz, o From. Toda una delicia que incluso ha conquistado al presidente del Gobierno. Esperemos que siga este camino en el futuro.

5. Monolink – The Beauty Of It All

Hacía tiempo que no me llegaba un álbum de electrónica con un impacto tan inmediato. Monolink nos propone un viaje íntimo a través de situaciones cotidianas, en una mezcla de electrónica y folk envuelta en una atmósfera melancólica. Nos invita a explorar temas como el desamor, la alienación de la sociedad actual o la introspección, como en Once I Understood. A pesar de su aparente sencillez, es una obra de gran profundidad, donde cada canción funciona por separado y, en conjunto, construye una reflexión sobre la vida contemporánea.

6. TURNSTILE – Never Enough

Con este disco, los estadounidenses consolidan el buen hacer de su anterior álbum —el que los catapultó a la fama—, dándole una forma más cuidada. Sin perder sus raíces hardcore, añaden elementos del pop y el funk, manteniendo la armonía de su ruidosa creación. Te atrapan con esos riffs eternos que invitan a pensar mientras bailas sobre el vacío y el aislamiento, añadiendo esa extraña calma entre el ruido que a veces encontramos en las grandes urbes. Sin duda, una de mis sorpresas del año, y bien merece estar entre los posibles discos del año.

7. joseluis – Por ahora para siempre

El disco debut del murciano es un álbum que suena a muchas cosas: por momentos recuerda a Cala Vento, Guitarricadelafuente o incluso deja entrever una influencia de Elliott Smith. Sin embargo, mantiene una esencia propia que lo hace único. Con letras donde el lamento y la melancolía predominan, nos deja temazos como Navajas de Albacete, Guapo o mi canción favorita del disco, Miedo de un país. Es un disco diferente que merece ser escuchado.

8. Natalia Lafourcade – Cancionera

La verdadera fan de la mexicana es mi mujer, pero con este disco ha conseguido convertirse en un fan total. Nadie duda de su capacidad lírica ni de su maravillosa voz, pero en este álbum ha alcanzado un nivel de obra maestra. Parte de la música tradicional mexicana y la mezcla con géneros como la cumbia, el bolero o el jazz, todo acompañado de letras personales y con alma que parecen universales. Destaca la genial colaboración con Los Hermanos Gutiérrez. Es un disco para disfrutar, saborear y repetir. Claramente, candidato a la lista final.

9. Gin Lady – Before the Dawn of Time

Los suecos han sacado lo que sin ninguna duda es el disco del mes, mucho más colorido que sus anteriores trabajos, con unas letras más sencillas y suaves que acompañan su particular rock psicodélico con toques de folk, pop e incluso progresivo. Las letras tratan desde la deshumanización actual que vivimos hasta la destrucción medioambiental. Sin duda, esos 11 temas que nos dejan nos transportan a otro mundo donde las cosas pueden ser mucho mejores.

10. Nourished By Time – The Passionate Ones

¿Puede una crítica al capitalismo salvaje en el que vivimos convertirse en un álbum espectacular? La respuesta es sí, y eso es lo que consigue Marcus Brown en sus 12 temazos: una mirada a la sociedad precaria actual mientras nos deja una rendija de esperanza en el amor como motor para sobrevivir a esta desazón.

En lo musical, se mueve entre el pop, el soul y el R&B de manera sensacional, con un toque de electrónica que personalmente me ha conquistado. No soy especialmente fan de estos géneros, pero este disco es de los que te abren la mente.

Como siempre os dejo la playlist en esta ocasión de poco más de una hora con los cañonazos de 2025.